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NOMBRE COMPLETO: Joaquín Muller
EDAD: 24 años
LUGAR DE NACIMIENTO: Los Santos, San Andreas
NACIONALIDAD: Estadounidense
SEXO: Hombre
PADRES: Su padre fue Daniel Muller, oficial del Los Santos Police Department (LSPD), nacido en Los Santos, de ascendencia latina. Era un hombre firme, disciplinado y profundamente comprometido con la justicia. Durante años patrulló las zonas más conflictivas de la ciudad, especialmente Chamberlain Hills, donde se ganó el respeto tanto de sus compañeros como de algunos vecinos que veían en él una figura de autoridad justa. Su madre, Laura Méndez, nacida en San Fierro, es enfermera. Es una mujer fuerte, empática y resiliente, quien sostuvo a la familia emocionalmente tras la pérdida de su esposo.
APARIENCIA FÍSICA: Joaquín mide 1.82 metros, tiene ojos marrones oscuros y cabello negro, corto y prolijo. Su complexión es atlética, producto del entrenamiento constante. Mantiene una postura firme y una mirada seria que refleja madurez y determinación.
PERSONALIDAD: Es disciplinado, constante y con un fuerte sentido del deber. No era el más brillante académicamente, pero siempre destacó por su esfuerzo y perseverancia. Tras la muerte de su padre desarrolló una personalidad más introspectiva y reservada, aunque mantiene una convicción sólida y un compromiso inquebrantable con la justicia. No actúa por odio ni impulsividad, sino por principios.
INFANCIA: Creció en un hogar humilde pero estable en Los Santos. Desde pequeño admiró el uniforme de su padre y escuchó historias sobre el valor, la responsabilidad y el sacrificio. Aunque sabía que el trabajo policial era peligroso, nunca imaginó que esa amenaza tocaría su propia familia. Su infancia estuvo marcada por el respeto a la autoridad y la importancia de hacer lo correcto, incluso cuando nadie está mirando.
JUVENTUD: Al terminar sus estudios, Joaquín buscaba iniciar su vida laboral. Mientras enviaba currículums y pensaba en su futuro, siempre llevaba el orgullo de ser hijo de un oficial ejemplar. Sin embargo, una noche todo cambió: su padre falleció durante un tiroteo en un operativo en Chamberlain Hills. La noticia lo devastó. Pasó meses aislado, sumido en la tristeza y la impotencia, cuestionando el sentido del sacrificio. El uniforme colgado en el armario se convirtió en un símbolo de dolor, pero también de legado.
ACTUALIDAD: Con el tiempo comprendió que debía levantarse. Recordando las palabras de su padre —“Ser fuerte no es no caer, es levantarse cuando todo duele”— decidió transformar su dolor en propósito. Ingresó a la academia policial y se destacó por su disciplina y resistencia. Hoy patrulla las calles de Los Santos, incluyendo Chamberlain Hills, no movido por la venganza, sino por la convicción de proteger a otros. Lleva el apellido Herrera con orgullo y honra el legado familiar con cada turno que cumple.
EDUCACIÓN: Completó sus estudios secundarios en Los Santos. Posteriormente ingresó a la Academia del LSPD, donde recibió formación en procedimientos policiales, manejo de armas, defensa personal, conducción táctica y mediación de conflictos. Se graduó con buen rendimiento, destacándose especialmente en disciplina y trabajo en equipo.
OTROS: Conserva la placa de su padre como recordatorio personal de su misión. Tiene una profunda conexión con Chamberlain Hills, no solo por la tragedia que marcó su vida, sino porque cree firmemente que incluso los barrios más difíciles merecen protección y oportunidades. Su mayor meta es ascender dentro del departamento y convertirse en un referente de integridad, tal como lo fue su padre.