++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Alejandro Lorente, nació en Los Santos a principios de los 90, en un barrio donde la ley siempre llegaba tarde y la calle dictaba sus propias normas. Desde crío aprendió rápido que, para sobrevivir, había que moverse con cuidado, hablar poco y observar mucho. Mientras otros jugaban al escondite, él ya sabía desmontar una moto robada en menos de diez minutos.
Creció rodeado de trapicheos, coches robados que cambiaban de dueño cada semana y favores que se pagaban con más favores. Aunque nunca fue de buscar bronca, tenía un don para meterse en líos… y otro aún mejor para salir de ellos. Su carácter se volvió frío, desconfiado y calculador, pero siempre mantuvo un código: lealtad a los suyos y cero chivatos.
En la adolescencia se juntó con un pequeño grupo del barrio dedicados a robos menores, menudeo y trabajos rápidos. Alejandro, era el cerebro silencioso: no el más violento, pero sí el que sabía planear, elegir rutas de escape y mantener la calma cuando todo se ponía feo. Con el tiempo, su nombre comenzó a sonar en círculos donde la legalidad era una palabra decorativa.