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Jhonatan Falcone



  • JHONATAN FALCONE

    Nombre: Jhonatan Falcone
    Edad actual: 22 años.
    Nacionalidad: Italiano.
    Personalidad: Introvertido, altruista, fiel, precavido, generoso, ingenioso.
    Hobbies/gustos: Alcohol, rock and roll, futbol, Motocicletas caféracer

    Nacido en 1993 de la unión entre Carlo Falcone y Andrea Toricelli, Jhonatan Falcone vivió toda su infancia en el sur de Italia, en Nápoles. Su madre cuidó de el durante su niñez, ya que su padre casi nunca estaba en casa; por lo que le decía ella, Carlo estaba ocupado con el "negocio familiar". Con el pasar de los años, y ya habiendo entrado en la adolescencia, Jhonatan se dio cuenta de que su vínculo padre-hijo no era de lo más normal, tan solo ver como sus compañeros de clase mantenían una relación cercana con sus padres hizo que el chico tomara coraje para enfrentar a Carlo y preguntarle el por qué de su ausencia en el hogar.
    Si bien su padre con mucha suerte aparecía a veces un día a la semana para cenar en la casa, había un día que Carlo NUNCA faltaba: los domingos. Ese domingo, en la cena familiar, Marcos se sentó frente a su padre, lo miró a los ojos y lo confrontó.

    • Padre, ¿por qué nunca estás en casa?
      Al escucharlo, Carlo sonrío, le dio unas palmadas cariñosas a su hijo de 16 años en el cachete, y le respondió:
    • Jhonatan, hijo mío, ya estás listo.
      Al otro día, a las seis de la mañana, Carlo despertó a su hijo y lo subió a su auto, para llevarlo a una fábrica. Cuando su padre abrió las grandes puertas del establecimiento, a Jhonatan se le iluminaron los ojos. Allí adentro se encontraban estacionados por lo menos veinte autos negros, a la derecha de ellos había varias pilas de subfusiles, los cuales estaban siendo acomodados por cuatro personas vestidas de traje. Al lado de todo ese espectáculo, aproximadamente otras cincuenta personas estaban llevando cajas repletas de dinero de un lado a otro.
      Carlo se agachó para quedar de frente con su hijo, le puso una mano en el hombro y le expresó:
    • Todo esto algún día, será tuyo.
      Para sorpresa de Carlo, Jhonatan estaba horrorizado al ver a lo que se dedicaba su padre. Acto seguido, se sacó la mano de su hombro y salió corriendo, sin saber a donde ir. Esa fue la última vez que Jhonatan Falcone vio a su padre.
      12 años han pasado, 12 años en los que Jhonatan abandonó su hogar y su familia, y comenzó a valerse por si mismo. Pasando por miles de trabajos para poder conseguir la renta de un monoambiente lúgubre, pero a pesar de las dificultades, Jhonatan supo valorar un concepto que se volverá muy importante en su vida: el esfuerzo.
      En uno de sus tantos trabajos, en este caso de mecánico, Jhonatan se hizo amigo de Elías Redfield, un chofer de una limusina la cual le fallaban las luces. Con el tiempo, ambos fueron afianzando su amistad hasta que Elías se mudo a Estados Unidos, por lo cual se distanciaron.
      Pero un día, al volver exhausto a casa después de haber hecho un doble turno en su nuevo trabajo de albañil ya que le habían aumentado la renta de su monoambiente, Jhonatan recibió un mensaje de Elías:
      “Hola Jhonatan, amigo querido, ¿cómo has estado? Te hablaba para contarte un poco sobre mi nueva vida, Estados Unidos es genial, tal como lo muestran en las películas hollywoodenses. Me he comprado un coche y una casa en pleno centro de Los Santos… ¡Increíble! Te estoy mandando un pasaje por correo electrónico para que saques tu culo de Italia, te lo mereces. Te esperaré aquí”.
      Jhonatan se sentó en su cama y miró hacia el techo agrietado de su monoambiente, había llegado el momento de cambiar de aires, y él estaba listo. Su vuelo partía dentro de dos días, así que comenzó a preparar todo para el inicio de su travesía.
      Ya en el avión, Jhonatan miró por la ventana con nostalgia, al ver como su Italia querida se iba haciendo cada vez más pequeña a lo largo que se alejaba. Al dejar todo atrás, varios pensamientos atormentaron la cabeza de Jhonatan y un fantasma lo atormentaba siempre: el de su padre. Le había fallado, a él, a su madre, a su familia, a todos. Esta era su oportunidad de redimirse, de demostrar que ahora sí estaba listo para los desafíos.
      Al encontrarse con Elías, el comenzó a mostrarle la ciudad y sus numerosos puntos de interés, Jhonatan quedó maravillado ante la grandeza de los edificios estadounidenses y chances laborales que había en este territorio. Por fin podría dejar atrás la mediocridad de su monoambiente y ya podría comprarse una casa y un auto de lujo. Pero el destino le tenía preparada una jugada.
      En su tercer día en la ciudad, Elías invitó a Jhonatan a tomarse unas copas en un bar cercano. Al estar a pocas cuadras, un auto frenó ante él. Jhonatan quedó paralizado viendo como la ventanilla bajaba lentamente hasta mostrarse un hombre con anteojos y barba bien prolija. Pero para suerte del italiano, el sonrío y le dijo que le calmara, que no iba a hacer nada malo. Se presentó como “El Alemán”, y le ofreció a Marcos un puesto en su organización, la cual administraba tanto una concesionaria como un bar. Jhonatan entonces aceptó sin dudarlo y corrió hacia el bar para contarle a Elías lo que había acontecido.
      Los días pasaron y Jhonatan comenzó adaptarse a trabajar en la concesionaria, para su sorpresa Elías también estaba allí, pero él sabía algo que Jhonatan desconocía, algo que cambiaría por completo el panorama del italiano. La concesionaria era un negocio secundario de “La Camorra”, la famosa mafia italiana. Elías le comentó a su amigo que el Alemán lo había reclutado porque le veía potencial para ser un buen miembro de la familia. Marcos Falcone entonces miró al cielo, y se dijo para sus adentros:
    • Esta vez no fallaré

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