++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Nathan Sweet
Edad: 21 años Apodo: Sweet Ciudad: Los Santos Rasgos: Ojos verdes intensos que contrastan con su piel y le dan una mirada penetrante e inquietante, piel oscura de tono cálido, mide 1.87cm y pesa alrededor de unos 80kg.
HISTORIA
Nathan Sweet nació en la cara olvidada de Los Santos, en un barrio donde los sueños se mueren más rápido que los cuerpos en el asfalto. Su historia empezó mal y nunca tuvo un giro feliz, su padre lo abandonó antes de que supiera hablar y su madre, la única figura estable en su vida, murió cuando él tenía 8 años. A partir de ese día, Nathan aprendió a crecer sin nadie, sin protección, sin amor. Solo con rabia y frío.
La calle fue su cuna y su escuela. Durmió donde pudo, comió lo que encontró y peleó cada día como si fuera el último. Rápidamente fue absorbido por la cultura de pandillas. A los 13, fue reclutado por los Murda Blocc Bloods, donde aprendió el idioma de las balas. Callado, obediente y letal, no tardó en ganarse el apodo de “Sweet”, por la “dulzura” con la que ejecutaba cada golpe: limpio, sin ruido, sin fallas.
Un par de años más tarde pasó a formar parte de los 99 West Side, una pandilla más organizada y ambiciosa. Fue allí donde realmente se profesionalizó. Aprendió sobre rutas, vigilancia, tortura psicológica y el arte sucio del secuestro y la extorsión. Su puntería lo volvió temido. Su capacidad para mantenerse invisible, aún más.
Pero más allá de las bandas, Nathan encontró un círculo que realmente significaba algo: cinco amigos tan rotos como él, cada uno con su historia trágica, con cicatrices invisibles y sangre en las manos. Juntos, formaron un grupo: “Los Chilenos”. No eran una banda, ni una organización, ni un cartel. Eran hermanos sin sangre, unidos por el dolor, el abandono y la violencia. No tienen un líder, porque ninguno se cree más que el otro.
Son seis, y cada uno estaría dispuesto a morir por el resto. Ese tipo de lealtad no se enseña… se sobrevive.
“Los Chilenos” rápidamente ganaron respeto en las calles. Su enfoque era claro y brutal: secuestros express, cobro de deudas, extorsiones selectivas y castigos ejemplares. Si alguien se metía con ellos, desaparecía. Si alguien hablaba, no lo hacía por mucho tiempo. Y aunque ganaron mucho dinero, Nathan —como el resto del grupo— nunca lo mostró. Sigue vistiendo sencillo, sin cadenas, sin lujos. Solo ropa limpia, mirada fría y un alma rota.
En Los Santos, “Sweet” ya no necesita presentarse. Los rumores dicen que mató a un traidor a 100 metros con una pistola oxidada. Que cobró un rescate sin soltar una palabra. Que tortura sin gritar, y que respeta a los que no presumen. Pero nadie sabe lo que realmente piensa, porque Sweet nunca habla de más. Solo actúa.
⸻
Frase de Nathan Sweet:
“Los que hacen ruido mueren primero. Los que callan, reinan”.