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Adam Sheppard nació el 12 de marzo de 1997 en un pequeño pero servicial grupo del sur de Estados Unidos. Desde pequeño, demostró una extraordinaria sensibilidad al dolor ajeno, una comprensión que trascendió sus primeros años y que con el tiempo guiaría su vida y su misión: ayudar y proteger a los demás.
Infancia y comienzos Creció en un hogar de trabajadores, donde aprendió valores fundamentales como el deber, la disciplina, la honestidad y el respeto. Su padre, veterano militar, le inculcó el valor del sacrificio, el honor y la devoción a una causa noble. Independientemente de su razón o religión, su madre, enfermera en un hospital comunitario, le enseñó a respetar la dignidad humana y a amar al prójimo.
Desde temprana edad, Adam, tuvo un reflejo y una inspiración en convertirse en una persona que pudiera aportar en el mundo al cual pertenecían. Mientras que sus amigos, jugaban, se divertían con héroes de películas, los amigos que tenían una vida de niños normales, el mientras tanto admiraba el arduo trabajo que realizaba la policía de su comunidad, esos hombres y mujeres uniformados que patrullaban frente a su casa, lo saludaban y cuidaban su comunidad. Ver a los uniformados hacia que este sentimiento recorriera todo su cuerpo y llegara a lo más profundo de su corazón, pero no por el uniforme, era por todo lo que hacían por la comunidad, arriesgaban su vida por un mejor futuro.
Además de la educación que le dieron sus padres, Adam fue visto durante su adolescencia por sus méritos conseguidos a lo largo de la vida, no solo por sus calificaciones, era también por su respeto y el empeño con el que hacia las cosas. Fue presidente del consejo estudiantil, participó activamente en programas de voluntariado y siempre defendió a quienes sufrían acoso escolar o discriminación.
Cursó Ciencias Sociales y Criminalística en la universidad, una carrera la cual cursó no solo por el querer conocer el funcionamiento del sistema judicial, había otra razón el cual era su profundo deseo de comprender y mejorar las estructuras, que regularmente o siempre le fallaban a los más vulnerables. Durante este tiempo, completó con éxito su carrera en derechos humanos, resolución de conflictos, comunicación efectiva y el liderazgo ético. En este momento de su vida comprendió que ser policía no es solamente llevar un arma en su cintura o seguir ordenes, más que esto era ser un verdadero guardián del bienestar ciudadano.
Valores que lo definen Si algo define a Adam Sheppard es su inquebrantable compromiso con los valores fundamentales de la vocación policial. Para él, ser policía es un acto de amor hacia la comunidad. Es proteger con valentía, servir con humildad y actuar con justicia, incluso cuando nadie lo está mirando. Entre los valores que defiende con pasión destacan:
Integridad: Adam considera que un oficial debe actuar con rectitud en todo momento. La integridad no es una opción, sino la base de la confianza que la sociedad deposita en quienes la protegen.
Empatía: No se puede servir a una comunidad sin entenderla. Adam cree firmemente que escuchar, comprender y respetar a las personas es la única manera de construir relaciones duraderas con los ciudadanos.
Justicia: Para él, cada persona merece ser tratada con equidad. No hay lugar para juzgar a una persona por lo que haya hecho, ya que no sabemos que pasó por la cabeza o por la vida de ella, no hay discriminación en un cuerpo que tiene que representar los valores democráticos.
Vocación de servicio: Todos los días se levanta con una meta, ayudar y hacer el bien. No busca reconocimiento ni recompensas; su mayor satisfacción es saber que puede contribuir a un mundo más seguro y justo.
Pasión por los derechos humanos Una de las bases en la vida de Adam es su vocación por los derechos humanos. Comprende el rol de un policía, el cual no simplemente es hacer respetar la ley, también es respetar siempre la dignidad y los derechos de cada ser humano. Ha sido parte de miles capacitaciones en el ámbito de derechos civiles, violencia de genero, equidad y manejo correcto de crisis psicológicas, siempre busca perfeccionar su preparación.