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Jacques Feraud



  • En el comienzo...

    La historia de Jacques comenzó de una forma peculiar. Su padre, Olivier, cumpliendo sentencia en Bolingbroke, recibió una visita conyugal de su pareja hasta el momento, Alannah Farrell.

    Alannah pasó sin mayores novedades durante un tiempo, hasta que las sospechas del embarazo fueron suficientemente grandes como para actuar en consecuencia. Al tiempo dió a luz al pequeño Jacques, con el que vivió en su modesto apartamento de Vespucci.

    Jacques había heredado la fisonomía de su padre en parte, con su cabello pelirrojo y los ojos claros, las pecas y el rostro anguloso. El carácter extrovertido y problemático venía de su madre. Criado entre los chicos del barrio pasó su infancia en una escuela promedio y con una afición particular por las bicicletas, lo que derivó en que a su entrada a la preparatoria recibiera una moto como regalo de su madre. Alannah recibía ayuda monetaria de su padre, lo cual alivianaba las cosas considerablemente. Su trabajo en el parador playero rendía sus frutos, pero le consumía mucho tiempo. Ese tiempo que Jacques pasó solo lo ocupó en un taller del barrio.

    El joven que podía

    Al recibir su moto era común verlo por el taller buscando refacciones, reparando algo roto o simplemente intentando aprender. Al llegar a sus 16 años recibió una sorpresa: Olivier, su padre, se había ido de rositas con un escape y aparecía eventualmente por la casa.

    Olivier se había montado un workshop en las afueras, cerca de Sandy Shores. Desde ahí escribió cuadernillos de instructivos de electrónica, mecánica, algo de química y, aprovechando los ratos libres, llamaba a Jacques para que vaya con su moto al workshop y le enseñaba de lo escrito.

    Las notas de Jacques, que siempre habían sido un desastre, comenzaban a subir. Su rendimiento académico era excelente, pero su comportamiento era una bomba de relojería. A pesar de ser un muchacho extremadamente delgado y midiendo 1,75 se las rebuscaba para estar metido en pelea si y pelea también.

    You're gonna go far, kid

    Terminada su educación y llegados sus 18 años decidió ir por mas. Con la educación recibida de su padre emprendió su proyecto: armarse su propio coche de desguace. Seguía residiendo en Vespucci, por lo que el taller local le suministraba las piezas a cambio de un poco de trabajo, pero le llevaría tiempo.

    Olivier se mantenía en la distancia, ayudando a su muchacho, mientras que Jacques emprendía camino dentro del mundo de los coches y las carreras callejeras. Aquel mundo ruidoso y peligroso que su padre le había mostrado lo había deslumbrado. Con su coche a medio armar se metía a jugar en terrenos donde sabía que no ganaría, pero se hacía del conocimiento necesario.

    Con el paso del tiempo, jugando a no ganar, se llevó la sorpresa de su primera victoria. Y así en adelante.

    Su personalidad le había ayudado a hacerse un lugar. Si bien era un bocazas y se exaltaba con muchísima facilidad, llegando a los golpes o peor, tenía talento para respaldarlo. Otra cosa que se destacó en su etapa de incursión fué su lealtad con su gente, quienes si resultaban estar en algún problema, Jacques pondría primero el pecho y alguna idea para solucionarlo.
    Haciéndose también una fama de piloto agresivo se granjeó la poca simpatía policial, lo cual resultaba en accidentes grandes o pilotos fuera de pista eventualmente. Una grúa en el camino no era un paisaje raro tras el paso de Jacques.



  • Auld Lang Syne

    Crucé la calle y me encaminé por la avenida volviendo hacia el corredor marítimo. Había ido a comprar mi camisa nueva ya que mi madre pudo darme algo de dinero extra y estaba realmente alegre. El sol me daba en la nuca al llegar a la calle de mi casa.

    A lo lejos vi a la hija de Donna, Rachel. Donna era la peluquera del barrio y Rachel aprendía el oficio con ella. Rachel se acercó a a paso rápido y cubriéndose con una mano el sol de la mañana que le daba en los ojos hacia mi y yo sonreí, manteniendo el paso y luciendo mi nueva camisa. Los gestos de complicidad entre ella y yo eran lo que endulzaba la mañana, aquello me bastaba para alegrarme el dia, realmente amaba a esa chica.

    Era la mañana del 22 de Abril de 2019 a las 9:30 cuando la ambulancia llegó a ver a Rachel, ya muerta en el suelo. El conductor ebrio del descapotable gris que venía de amanecer de la fiesta en la playa tuvo el mismo sol de frente que ella tuvo al cruzar la calle corriendo hacia mi.

    Los gritos de Donna retumbaron haciendo eco donde nunca creí que fuera a haberlo. Todas las caras conocidas se reunieron a ver, sin saber lo que encontrarían. Al notarlo el paisaje se cantaba solo. Yo parado, inmóvil y en shock viendo como Donna corría hacia su hija y se arrodillaba a su lado, tomando la cabeza de su hija. 16 años y las luces se habían apagado para ambos.

    Durante todo el dia estuve sentado con mi camisa nueva en el tejado de mi vecindad, con las piernas colgando de la cornisa y mirando el paseo marítimo donde se suponía que pasaría el dia con Rachel. No pude emitir palabra por días.

    Dos semanas después de todo eso fué la primera vez que vi a Olivier, mi padre. Se vé que mi madre le contó sobre lo que sucedió y sabía de su "salida previa". Nunca fué un padre ausente pero no fué su culpa. ¿Como podía culparlo por estar tras paredes de concreto y barras de acero? El estaba aqui ahora, era lo que importaba.

    El desierto era un lugar interesante, todo el mundo se conocía, o al menos creían hacerlo. Todos tenían un nombre, y si no era un nombre era un apodo. Yo llevé mi moto a pedido de mi padre, asi tendría algo con que despejar la mente y divertirme. Un galpón a las afueras de Sandy Shores era el lugar donde "residía" conviviendo con su workshop, su moto y algún coche que cambiaba cada que podía. Era el manitas local y se apañaba viviendo de trabajos técnicos y de ingenio puro. Aprendí mucho en esos días y supe que mi padre me visitaría y que el estaría siempre en un sitio donde pudiera encontrarlo. Con eso me bastaba.



  • Hit the road Jack

    Me crié en Vespucci, lo sabía. Era el mundo que conocía, era donde me movía y donde estuve desde que nací. En un lugar predominante negro, eramos de los pocos blancos, pero ya estabamos acostumbrados a eso y los demás se habían acostumbrado a nosotros. Las cosas no iban del todo mal, pero ya habían sido 3 años desde lo de Rachel y, quiera o no, me afectaba.

    El coche no podía irse conmigo de momento. Estaba casi listo, pero era imposible. Hablé con el dueño del taller para renunciar y le compré una vieja Rancher que tenía en un galpón a modo de compensación y cargué mis cosas. Le avisé a mi madre un día antes y ella entendió todo perfectamente, aunque no quisiera que me fuera.

    La decisión estaba tomada. Cargué todas mis cosas en la camioneta y a la mañana siguiente salí a tentar a la suerte. Sabía que para muchos no era la gran cosa independizarse, pero en mi caso tenía agregados como el asunto de mi padre, era difícil. Mi primera parada fue Davis, pero poco duré ahi. Un apartamento era barato, pero el sitio era una maldita jungla de infradotados que reducía todos sus conflictos a disparos. Tenía que irme de ahí, asique lo hice.

    Tenía dinero en el bolsillo, mucho, de hecho. No había gastado tanto y el ahorro que hacía era prácticamente constante antes de irme. Trabajando en un taller del centro y haciendo un par de recados conseguí un piso en una vecindad de West Vinewood. Si, era un barrio alto, pero el sitio era bastante clase media, aceptable.

    No iba solo, la ventaja de tener amigos es que, cuando abre un complejo inmobiliario nuevo y tienen dinero, pueden planear cosas juntos. Conocí gente en el camino que se fué sumando y vecinos mios que decidieron dar el mismo paso que yo. Toda esa mierda pandillera no era para nosotros, debíamos salir de Davis con urgencia y lo hicimos.

    En West Vinewood la cosa era distinta, pero los problemas nos querían seguir. De un dia al otro desaparecimos del escenario de los barrios bajos y la gente estaba buscando donde estábamos. Por otro lado teníamos de vecinos a un grupo de gente que puso una oficina en el complejo. Al principio nos vieron torcido, pero congeniamos rápido.

    Con el tiempo pude armarme una PC y dedicarme a leer y estudiar los documentos que me enviaba mi padre, trabajando en algunas cosas. Supuse que iba a estar todo en orden.



  • The Wellerman

    Tiempo y dinero tenía, los que venían conmigo tenían una forma muy particular de hacer las cosas y yo intentaba adaptarme, pero rápidamente empecé a desviarme a otros círculos en paralelo. Ser un mensajero era un trabajo rentable, sobre todo si había riesgo de muerte de por medio.

    Empecé con un fajo, luego una bolsa, luego un maletín. La providencia era mi compañera y yo tenía la suerte de salir ileso siempre. Las carreras no iban mal, de hecho, había mejorado mucho en estos últimos tiempos, pero simplemente no dejaban las mismas ganancias.

    Debería comprarme un traje? No lo se, fantaseé con esa idea varias veces, pero sería realmente raro, aunque no era lo mas raro que se vería en este agujero perdido de la mano de dios que era esta ciudad.

    Aunque realmente mi problema era el siguiente: No podía terminar de despegarme de los barrios bajos. Siempre volvíamos en algún punto a pasar, lo que no terminaba muy bien en la mayoría de las ocasiones. Solo quedaba esperar.



  • Ain't that a kick in the head

    Vi como le disparaban a mi mejor amigo.

    Esa puta torre de vuelta, no lo podía creer.

    Otra vez esa dichosa torre, para que volvimos ahi?

    Mi móvil sonó y yo contesté, era uno de los chicos avisando que tres motos lo seguían hacía cuadras. Quisieron pararlo y no pudieron y volvió hacia la torre en busca de algo de refugio donde podamos tomar acción nosotros. Alcancé a doblar la esquina para ver todo desenvolverse.

    Las motos abrieron fuego contra su coche y un policía apareció en el último instante, disparándole a una tipa y tirándola de su moto. Mi amigo estaba tirado en el suelo, era raro verlo así, pero solo atiné a mirarlo.

    La oficial de policía que le disparó a la muchacha de la moto la tenía esposada en el suelo y estaba abstraída en su propio proceder. Yo no supe como reaccionar, la ambulancia estaba en camino, pero algo tenía que hacer. Lo reconozco, fui estúpido e impulsivo, no debí hacerlo. Corrí hacia la oficial y la tipa herida y la aparté con un empujón, pateando a la tipa del suelo cristo vaya a saber donde.

    El desenlace era obvio, yo con los cables en el suelo y con las esposas puestas, pero no contaba con algo: Él apareció. Calvo, negro, con la prepotencia mas desfachatada que pude ver en mi vida y un desenvolvimiento descarado en la escena. "Yo me ocupo del chico" dijo y me tomó por las esposas subiéndome a su patrulla.

    Creo que en el momento que el coche giró a la izquierda en la avenida tendría que haberme dado cuenta de que no iba a llegar a la comisaría, o al menos no como yo esperaba llegar.

    Un coche rojo nos esperaba, el tipo había estado en la torre cuando me subieron. No sabía que sucedía, pero sabía que no terminaría bien. El oficial me bajó de la patrulla y me llevó detrás para que la Dashcam no me viera y ahí fue cuando dió la orden. El tipo del coche rojo me golpeó a gusto durante un buen rato, dejándome en el suelo. Una segunda patrulla llegó justo para ver como el oficial ponía manos a la obra y me daba patadas en el suelo, bajándose a ver la escena y a disfrutar del paisaje.

    Lo último que recuerdo fue que me arrastraron contra el bordillo, un fuerte dolor en la cabeza y todo se puso negro.

    Me desperté en unos bloques en Chamberlain, unos tipos de ahí me habían encontrado y me arrastraron hasta adentro, dándome agua y cubriendo mis heridas con trapos. Cuando me desperté me hicieron irme del lugar y me advirtieron que me quede callado si realmente apreciaba la ayuda. Llegué a un consultorio privado y me desplomé ya sin fuerzas.



  • I'm still here

    Si, lo se, es un largo tiempo desde que decidí tomarme un respiro. Pasaron muchas cosas. La gente en que confiaba murió, desapareció o me traicionó, estoy solo.

    Kasumi está muerta, no se que le pasó, solo supe donde estaba. Giancarlo se fugó del pais y cuando fuí por el un nuevo muchacho estaba a cargo de todo su negocio, eso no son noticias que quisiera recibir.

    Mi padre me advirtió sobre todo esto y no quise escuchar. El único que quedó fue Brandon, oh Brandon, ese tipo parecía siempre volver de todo. Supo exactamente que era lo que tenía en mente y decidió ponerme en contacto con un tipo raro que iba a ayudarme con mis fines. No tardé mucho en hacer un trato favorable y extender los hilos de nuevo en una maravillosa trampa para los que me habían jodido. Si un lado de este mundo me había pateado, estaba dispuesto a ir al lado opuesto y patearlo de vuelta.

    Gané mi libertad, gané mi credibilidad... corruptos, criminales y demás lacra estaban al alcance de mi mano como moneda de cambio. Ellos no habían demostrado ninguna benevolencia con nadie, porque yo debería?

    Organicé mi salida de inmediato. Siendo técnico electrónico no me iba a ser dificil conseguir oportunidades, pero todavía quedaba el pequeño detalle de donde empezar. Tras hacer un backup de todos mis archivos y esconderlos, emprendí mi marcha al otro lado de este cuento, ahora no iba a ser el perseguido, iba a ser el perseguidor.



  • Try Harder

    Voy por el camino correcto, lo sé. Una empresa de seguridad pequeña me tomó al instante, lo normal, no tengo antecedentes, tengo estudios, que esperaba?

    El trabajo era aburrido y repetitivo, pero necesario. De algún lado tenía que empezar a juntar experiencia para hacer algo de provecho con mi vida. Corregir errores no iba a ser ni fácil ni rápido, pero debía hacerse.

    Era un ciclo, transporte de caudales, escolta, guardia y repetir, marcar tarjetas todos los días, salir y tomar algo con mis compañeros, cenar y dormir. Al día siguiente a repetir el ciclo otra vez.

    Tenía un amplio abanico de opciones por delante y tenía que acomodarlas, prepararme física y mentalmente para lo que iba a enfrentar. Con el paso del tiempo me acostumbré a la rutina de trabajo pesado, la disciplina ya la tenía. La paga se agrandó, los horarios eran mas cómodos hasta que un día llegó la peor noticia posible: La empresa se fue a venta.

    Poco duró el plantel de la empresa bajo la nueva dirección, al día siguiente estabamos todos fuera. El tiempo libre era mucho ahora, pero lo pude ocupar con trabajos freelancer para costear lo necesario. Ahora tocaba decidir si seguir en el ámbito privado o dar el paso al estatal.


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