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Daniela Tyler



  • NOMBRE COMPLETO: Dani_Tyler
    EDAD: 25 años
    LUGAR DE NACIMIENTO: Mississipi
    NACIONALIDAD: Estadounidense
    APARIENCIA FÍSICA: Mujer alta, con formas un poco rudas, de pelo rizado y ojos y piel oscuros.

    Daniela tenía 11 años cuando Louis, su padre y único referente, fue arrestado arbitrariamente por la Policía. Participaba en una manifestación en contra de la muerte de un compañero de la comunidad, a quien había asesinado un perro del estado al confundirlo supuestamente con un delincuente peligroso al que estaban buscando. A pesar de la naturaleza pacífica de la manifestación, hubo detenciones al final, por supuestos altercados que nunca nadie atestiguó.
    Al padre de Daniela le interrogaron, acusándolo de pertenencia al grupo organizado criminal que había llevado a cabo acciones violentas meses atrás. Los duros métodos que utilizaron para que confesara algo que no era cierto, dieron su fruto. Louis confesó, bajo la amenaza de que la vida de Daniela podría correr peligro. Con esa confesión, empezó el eterno proceso judicial, con él encarcelado. Proceso que duró 4 años y que terminó con la condena de Louis a perpetua, sin posibilidad de revisión.

    Tras la detención, Daniela tuvo que irse a vivir con sus abuelos, a una casa en la que, de golpe, toda su vida, y su rutina cambió. La comunicación con sus abuelos era dura, el salto generacional era demasiado, y por más que las ideas de su padre crecían en su cabeza, los abuelos se encargaban de recortarla con el molde que ellos consideraban que debía seguir. Pero Daniela creció, y un día, harta de depender de sus abuelos y del dolor de visitar a su padre en la cárcel, vació el armario secreto de los ahorros de su abuelo, y se marchó. Sin mirar atrás. Sin despedirse.

    Con el dinero que robó tuvo suficiente para comprarse unas botas cómodas para caminar, una mochila en la que cupieran las cosas de las que no quería deshacerse y algo de comida en conserva. Emprendió el camino hacia Alabama, como podría haberlo iniciado en cualquier dirección, puesto que el destino no era importante. Recorrió Estados Unidos durante años. Encontró buenas personas que la ayudaron en su camino, que le dieron trabajo, techo e incluso amistad y compañía. Cada vez que estaba cerca de rendirse y volver, cada vez que en sus bolsillos no quedaba ni un centavo, que no sabía qué comer al día siguiente, aparecía algo que la animaba a seguir el viaje, la huida. O bien un bar en el que necesitaban alguien que limpiara, o bien una granja que cuidar, o bien un huerto que regar. Siempre había algo que le hacía continuar.

    Si las personas que se cruzaban con ella, caminando en cualquier parque, se hubieran fijado en ella, habrían descubierto una chica taciturna con un andar un tanto infantil. Con la mirada perdida en algún lugar, y el pensamiento siempre en el horizonte de sucesos, escapándose de su cabeza. Una chica despistada, un tanto irascible pero con aparente buen humor con aquellos que compartían tan solo cinco minutos de charla con ella. Una chica normal cuando se sabía observada, y de lo más excéntrico cuando creía estar sola.

    Allí donde llegaba, trabajaba, hacía un poco de dinero, y continuaba con su viaje, esperando llegar algún día al lugar en el que se sintiera en casa, sin entender que su estrategia de huida nunca le permitiría sentirse en paz.


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