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Biografia



  • Mi nombre es Samantha Martínez Vega, nací en Los Ángeles, California, el 14 de Septiembre de 1995. Mi padre se llamaba Tomás Martínez y mi madre Valentina Vega, ambos de procedencia chilena llegaron a Estados Unidos para obtener una mejor vida. En este lugar, estuvimos en una pequeña casa la cual no era la más acomodada pero podíamos vivir bien allí junto a mis padres y mi hermano Chris, o mejor por su nombre, Christian Teller.
    Mi padre era un hombre esforzado al igual que mi madre y buscaban darnos todo a mi y a mi hermano, por lo que no podría dudar de la calidad de mi infancia, la verdad fue bastante buena. A pesar de que Chris no era mi hermano sanguíneo, nunca dudé del amor hacia él y del cariño mientras crecíamos juntos, sin embargo, al entrar a la secundaria fue cuando se comenzó a distanciar, supongo que por cosas de la edad ya que al ser 2 años menor pues era algo notorio y prefería a sus amistades. Esto no me agradó y quedé bastante triste.
    Lamentablemente, en la High School no la pasé bien, por mi timidez no era buena para defenderme y del momento en que Chris se iba con sus amigos yo no sabía qué hacer, había un grupo de chicos y chicas que me molestaban y me golpeaban, tomaban mis cosas y me las rompían y cada vez que me defendía todo salía peor. Varias veces terminé a puños con otros pero salía lastimada mucho más que el resto. Así sobreviví toda mi secundaria y lo único que buscaba era salir de ese tormento, sobre todo cuando ya me quedé sola completamente porque mi hermano se fue a la universidad.
    Nunca olvidaré mi último año en ese apestoso lugar, cuando fui invitada a la última fiesta donde todo el mundo iría. Era una época de calor y los días estaban tranquilos, los momentos de bullying habían cesado e incluso pensaba que tenía amistades, realmente me sentía adaptada al fin y había logrado superar la depresión que me acongojaba en años anteriores, de ahí que la invitación a esta fiesta de final de High School no me parecía nada mal y fui con todas las ganas, las chicas me acompañaron al centro comercial y me puse mis mejores jeans y crop top para estar a las 21:00 horas en la casa del más popular de la escuela.
    Llegué a la casa, el ambiente se veía tranquilo y se iba repletando de gente poco a poco, el lugar era bastante grande y hasta había piscina. La noche comenzó a correr y el alcohol, también. Nunca había bebido antes y pensé, por qué no, después de todo era algo que la mayoría de los jóvenes hacía y hasta mi hermano más de una vez lo vi algo borracho a escondidas de mis padres. No recuerdo en qué minuto se me acercó un chico y me dio un vaso, asegurando que era lo mejor que podía beber esa noche, de ahí que todo es oscuro y sólo tengo flashbacks del mismo llevándome a una habitación.
    Todo se apagó por un instante, caí fuerte en una cama y los recuerdos borrosos del tipo toqueteándome es lo que hoy aún me queda. Al despertar estaba con mi ropa mal acomodada y en llanto me fui.
    Al llegar a mi casa no conté nada, dije que disfruté de la fiesta y nunca pude decir lo que me había ocurrido. Jamás volví a ser la misma y todavía siento que soy más odio que persona. Me volví una persona muy callada y de apariencia tranquila, pero en el fondo, si me encuentras estoy dispuesta a cualquier cosa por cobrar venganza.
    Finalmente, salí de la secundaria y a duras penas logré asistir a la universidad, aquí mi vida tomó un giro un poco mejor pero la verdad nunca pude entablar mejores amistades ni tampoco tener relaciones amorosas. Por otro lado, tras el término de estudios de Chris mis padres toman la decisión de volver a Chile y yo, para continuar los míos, me quedé sola en la ciudad, supongo que aquí es donde me volví una mujer más fuerte e independiente. Saqué mi carrera e intenté largarme lo antes posible. Esta ciudad me apestaba, todos estos años no quería nada con la gente de este lugar y sólo había tenido malas experiencias.
    Pensando al salir de la universidad a dónde podría huir, es que recordé el abandono de mi hermano, este jamás llamó cuando se fue y me gustaría saber dónde se encuentra, preguntarle qué es de su vida y por qué me dejó así, sufriendo sola. Por ello es que llamé a mi padre para preguntarle si sabía de Chris, pero él no tenía idea desde hace un par de años sobre el paradero de mi hermano. Sin embargo, al hablar con mamá me cuenta que este alguna vez le había llamado y le dijo que estaba en la localidad de Los Santos, Estados Unidos.
    Tras mucho pensar, me incorporé en un trabajo de medio tiempo en un Minimarket y recaudé lo necesario para el pasaje de avión e ir a buscar a mi hermano, si este no había vuelto supuse que allí habría una mejor calidad de vida y con lo hastiada que estaba decidí viajar.
    Con mis 25 años piso suelo en un lugar totalmente nuevo y con gente desconocida, esperando que sea un mejor espacio y que mi vida tome el vuelco que siempre merecí, también, esperando volver a ver a Chris.


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