Felicidades, estás dentro.

Estás dentro de la BETA CERRADA - FASE 3. Puedes conectarte a GTAHUB y comenzar a jugar.
Ingresa la siguiente conexión dentro de RAGE: ++applicant.playIP++. Para ver cómo ingresar haz click aquí.

Todavía no llegó tu turno.

Estás registrado en la BETA. Para ingresar a GTAHUB, debes completar el proceso de whitelist https://gtahub.gg/fase3.

La FASE 3 ya inició

Escribe el correo con el que te registraste debajo para ver si estás en la WHITELIST.

David Quintanilla



  • Historia breve del personaje:
    David García Quintanilla, hijo de padres mexicanos Oscar García y Elena Quintanilla, pero nacido en la ciudad de Los Ángeles; aunque poco después tuvo que volver junto a su familia a México por problemas de crisis.
    No recuerda haber vivido otra vida que la calle, pues después de un fatídico accidente perdió recuerdos de su infancia, dejándolo solo con aquellas memorias de un adolescente tratando de sobrevivir en la dura vida sin ayuda de su padre que siempre se la pasaba en casinos o trabajando para negocios de la organización de Carlos Castilla.
    También es conocido como Zero, pues sus habilidades de informática le han ayudado a ganarse este título. En su adolescencia se encargaba de pequeños robos, trapicheos de droga y destrucción privada de las personas que no pagaban sus deudas. En su etapa adulta entró al servicio militar voluntario, dónde conocería a muchas personas dentro que también se dedicaban al tema ilícito. Conociendo así al capitán, a quien vio como una figura paterna y con quien trabajaba dentro de la base en diversos negocios para organizaciones del exterior.
    Ahora mismo se encuentra rumbo a estados unidos en busca de alguna oportunidad de vida, de una nueva visión de la vida; pues desde su adolescencia solo ha conocido el mundo del crimen. Tratará de forjar un nuevo camino para él, aunque iba con la desesperanza de que nada sería diferente. Aun así no se rendería.
    Historia completa del personaje:
    Infancia:
    David nació sin complicaciones un 04 de abril de 1996, el doctor había dado la noticia a todos los familiares que esperaban impacientes y con emoción este anuncio. Pues habían viajado desde su país de origen solo para celebrar con algarabía el nacimiento de un nuevo integrante de la familia García. David nació en un hospital en Los Ángeles, aunque proviene de una familia orgullosamente mexicana. Sus padres migraron a Estados Unidos en busca del dichoso sueño americano, y se encontraban en un punto donde eran capaz de sostener un hogar y traer al mundo a un pequeño niño.
    El ruido provocado por la familia García en la sala de espera del hospital llegaba hasta la habitación dónde Oscar García sostenía en brazo a su primogénito junto a su esposa Elena Quintanilla quien se encontraba postrada en cama y observaba con ojos brillosos la figura de aquel hombre con quien formaría una familia. Era todo lo que había soñado. El doctor satisfecho por el trabajo realizado y que hasta el momento no había mencionad palabra alguna, al escuchar el ruido proveniente de la sala de espera, no tuvo de otra que dejar pasar a todos los parientes quienes querían saludar al bebé. La familia García entró a la habitación con regalos en sus manos y el ruido que hasta hace poco parecía que no cesaría, paró en el instante que vieron a David, ahora acunado en los brazos de su madre quien con su sonrisa pudo provocar una calma entre los presentes.
    Oscar y Elena pensaban que iban a ser una familia de tres, hasta que un día tuvieron la noticia que iban a ser padres por segunda vez. Fue hasta el 28 de diciembre de 1997 nacería una pequeña bebé a quien nombraron Isabella. David tenía apenas un año de haber nacido no comprendía lo que esto se trataba, pero conforme fueron creciendo juntos, entendió que su hermana era alguien a quien debía cuidar y querer.
    El pequeño David tenía una alegría infranqueable, quien podría contra la imaginación y travesuras de un niño. David se comía sus primeros años como un niño disfrutando su paleta, con prisa sin pensar que el mundo está lleno de infortunios y aquella felicidad que generaba con solo sonreír, pronto se vería acabada. Tenía apenas 5 años, cuando sus padres pasaban por un momento de crisis. Oscar había perdido su trabajo, aquel qué hasta entonces los había mantenido con una buena estabilidad económica. Aquella relación entre Oscar y Elena empezaba a presentar pequeños quiebres, y poco a poco estas grietas iban a terminar destruyendo a la familia que con tanto cariño habían formado.
    Ambos decidieron volver a México, pues lo habían perdido todo y solo ahí podrían encontrar una oportunidad de no quedar en las calles. Para David, fue una decisión que no entendía, pues apenas llevaba unas semanas de su primer año escolar y había conocido a quienes iban a ser sus primeras amistades. Para alguien adulto es muy fácil no encariñarse con personas que apenas conocen, pero para un niño de su edad, era como quitarle una gran parte de su felicidad. David no podía permitir eso, y con un acto de rebeldía inocente, de desesperación y tristeza. Se plantó frente a sus padres y renegó hasta el cansancio. Al despertar en la mañana, ya sus maletas estaban hechas, montaron en el coche y partieron hasta la frontera entre Estados Unidos y México.

    Lograron acomodarse en la casa de uno de sus familiares, pero no era la vida que Oscar le había prometido a su esposa. Así, en secreto, tomó una decisión que traería consecuencias a futuro. Se encontró con un viejo amigo de su barrio, Carlos, parecía que le estaba yendo muy bien. Manejaba coches caros y vestía de forma excéntrica, siempre iba acompañado con otros hombres que dejaban ver el arma portada por detrás de su cinturón. Se hacían llamar guaruras.
    Carlos, al conocer la situación de Oscar, le propuso una oferta tentadora dónde prometía ganancias. Oscar, consumido por la desesperación, sin esperanza de encontrar otra salida a su situación decidió aceptar la propuesta. Desconocía los riesgos que esto conllevaba, que una vez dentro era imposible salir vivo. Pero la recompensa valía el riesgo, siempre se decía esas palabras al dudar de la decisión que había tomado.
    El padre de David empezó a colocar piedras en su camino que él no sentía. Dentro del mundo criminal, empezando con trabajos sencillos como la venta de sustancias ilícitas hasta volverse un matón importante dentro de la organización de Carlos Castilla. Su familia empezó a dudar del cambio que tenía Oscar, se volvió más egocéntrico y empezó a volverse un apostador compulsivo, un amante de la ludopatía. Y esto, era una gran piedra que había puesto en su camino y lo que cambiaría absolutamente todo. Pero aún, no lo sabía.
    Su esposa, Elena, siempre le preguntaba de donde sacaba tanto dinero para apuestas y alcohol. Oscar trataba de desviar la conversación o, le respondía con “entre menos sepas, mejor”. Una tarde, Elena rebuscaba en su habitación en busca de unos papeles importantes, hasta que se topó con un cajón que solo podría ser abierto con una llave que siempre cargaba Oscar. Ella nunca había visto el interior de este, y tenía un poco de curiosidad porque siempre su esposo ocultaba lo que había dentro de forma sospechosa.
    La madre de David decidió separarse de Oscar, pero debían decidir quien se quedaba con los niños. Mediante un abogado llegaron al acuerdo de que dejarían a sus hijos elegir con quien quedarse. David tenía más preferencia por su padre, pues Oscar le había estado influenciando su falsa grandeza. A pesar de haber decidido por su cuenta, el pequeño niño no imaginaba que esta decisión haría que lo separasen de su hermana.
    Adolescencia:
    David había pasado el resto de su infancia viviendo en un ambiente donde el crimen era su pan diario. Su padre nunca estaba en casa, así que el no tenía motivos para quedarse en ese sitio. A sus 15 años ya conocía la calle y sus reglas, se había forjado entre vandalismo y drogas. Nunca la consumió, solo se dedicaba a pequeños trapicheos y así ganaba algo de dinero que era ahorrado para irse a Estados Unidos. Quería reencontrarse con su madre y hermana.
    David empezó a involucrarse en actos violentos, como la alteración del orden público, robos menores y entre otros delitos, pero nunca fue identificado o detenido. Era muy cuidadoso con eso.
    Como solía decir David, siempre hay algo bueno entre tanta mierda, consiguió estudiar y aunque no era un estudiante modelo; pues faltaba mucho a clases. Era alguien inteligente, y eso lo reconocían todos los profesores de cada institución en la que estuvo. Nunca pudo quedarse en una sola, debido a que siempre estaba involucrado en peleas lo que llevaba a que fuera expulsado de cada institución que pisaba.
    Una de sus habilidades que destacaba mucho, era el manejo de la tecnología. Podía crear sus propios programas e incluso dominaba muy bien la robótica. Aunque estas habilidades no eran aprovechaba como cualquier persona normal que aspiraba a trabajar en una empresa, el se beneficiaba para hacer muy bien su trabajo en el pequeño mundo del crimen donde estaba inmerso. El mismo empezó a usar el seudónimo de Zero para ser reconocido en el barrio, e incluso en sus inmediaciones.
    David odiaba mucho a su padre, pues este se dejó consumir por la ludopatía, ambición, droga y alcohol. Teniendo muchas deudas con la organización de Carlos Castilla y debiendo una cantidad exagerada de dinero. Los sueños de David estaban por venirse abajo, porque desconocía el peligro verdadero al que se enfrentaba por culpa de su padre.
    Cuando cumplió 17 años había reunido el dinero suficiente como para viajar de forma legal a Estados Unidos. A pesar de estar involucrado en algunos delitos, no había registro de ello. Y esto era una ventaja para David que le faltaba poco para poder irse del país.
    Una noche mientras dormía, empezó a sentir un olor que incomodaba su nariz. Al abrir los ojos pudo notar como por debajo de la puerta de su habitación empezaba a entrar humo. Era fuego. Se estaba quemando su casa. David se levantó lo más rápido que pudo y comenzó a correr para huir del fuego. Era difícil llegar a la puerta principal, el fuego estaba consumiendo gran parte de la casa. El techo empezaba a caer bruscamente, bloqueando la salida trasera.
    David se estaba mareando al inhalar ese humo, cayendo rendido al suelo dónde sus ojos empezaron a cerrar lentamente. Entre tanto caos, humo y fuego, pudo visualizar una silueta. Era la de su padre, lo recogía en brazos y lograron salir de la casa. David aún estaba consiente, pero no podía reaccionar mucho. Su padre lo subió al coche y arrancó el mismo para huir del sitio. David no entendía, ya estaban fuera del peligro, se preguntaba porque estaban huyendo. Pero no podía pronunciar ninguna palabra.
    Con mucho esfuerzo pudo escuchar y ver por medio de los retrovisores, como dos motos y una camioneta se acercaban violentamente hacia el coche donde el estaba. Oscar conducía por unas curvas muy peligrosas, si llegaba a perder el control podían caer al barranco. De pronto se escucharon disparos que golpeaban los vidrios del coche, David se dejo caer en el asiento trasero para protegerse de los impactos. De pronto, una de estas balas logró dar contra su padre matándolo en el instante y haciendo que el coche se descontrole. El coche terminó cayendo al barranco.
    Las noticias del periódico contaban aquel fatídico accidente que dejó un muerto y un chico gravemente herido.
    David se levantó de la cama desconcertado, se veía las manos como si de esta forma pudiera encontrar una respuesta a lo que pasó. Un doctor entra a la habitación y saluda al joven que se encontraba sentado en la cama. Comienza a explicarle lo que había sucedido hace unos días, pues el accidente lo había dejado en coma durante 1 semana y se pensaba que no iba a despertar. Además, una de las grandes consecuencias que afectó a David fue su pérdida de memoria. El doctor temía de aquello, entonces comenzó a preguntarle sobre su pasado y al tocar el tema de su infancia le costaba recordarla.
    El doctor había concluido que su pérdida de memoria afectó a sus recuerdos de la infancia, y al explicárselo a David, un frío tétrico recorrió por todo su cuerpo.
    David regresó a casa, o los escombros de esta. Al verla recordó que había estado reuniendo mucho dinero para algo, pero no sabía el qué. Y eso, le hacía sentir completamente vacío. Como si la vida se hubiera encargado de arrebatarle una gran parte de él.
    Adulto joven:
    Pasaron 5 años desde el accidente, David trató de estudiar y trabajar de forma “legal” en un almacén despachando y acomodando cajas, para seguir juntando dinero, aunque ya no tuviera un claro propósito de hacerlo, sentía que era importante. Había pasado de ser un chico busca problemas, a un sujeto muchísimo más razonable. Aun así, continuaba con sus negocios no tan legales por detrás de esa pantalla de humo que el mismo había creado. Ahora utilizaba sus conocimientos para realizar estafas de forma anónima. Pudo terminar sus estudios de informática a la edad de 21 años, pero sentía que nada de eso le llenaba.
    Entró en servicio militar durante 4 años, era un escape a su vida ilegal. Pensó que de esta forma podía darse un aire distinto. Pero dentro de la base militar no era nada diferente a lo que existía afuera. Pudo establecer conexiones con las personas que tenían contactos con jefes de carteles en el exterior, pero no le fue fácil. Tuvo que ayudar en pequeños trabajos, como dejar pasar las mercancías en cada punto de retén que el controlaba. Hasta el punto de ganarse toda la confianza de su capitán, quien era que organizaba todos estos tratos ilegales.
    El capitán también se había encariñado con David, lo veía como un hijo. Por ello trataba siempre de protegerlo a pesar de los negocios que mantenían. David no podía saber para quienes trabajaban, y los socios del exterior no podían saber que David era uno de los soldados involucrados. Cuando el joven cumplió los años suficientes en su servicio militar, se despidió del capitán y le confesó que los últimos años que había pasado junto a él. Había sentid por primera vez la presencia de un padre.
    Terminó su servicio militar voluntario a la edad de 25 años, y emprendió con todo el dinero ahorrado a Estados Unidos. Dónde trataría de encontrar y forjar un nuevo camino para su vida.
    Personalidad del personaje:
    David es una persona de carácter rudo, aunque también puede demostrar una calidez a las personas que verdaderamente confía. Se suele mostrar un poco serio, pero casi siempre suele tomar las cosas con buen humor. Una sonrisa dibujada en su rostro no será tan rara de ver. Vivir en la calle la mayor parte de su adolescencia le ayudó a forjarse como una persona algo desconfiada, pero totalmente honesto y leal.
    Disfruta mucho de las cosas pequeñas, no es de darse lujos ni derrochar dinero de forma innecesaria. También ha tenido gestos de humildad, y ha ayudado a personas que lo necesitaban.
    Trata de mantenerse concentrado en todos sus planes, siempre tiene una alternativa y piensa en todas las posibilidades de que el plan fracase y como contratacar mucho antes de llevarlo a cabo. Es por esto por lo que David es una persona organizada, aleatoria, creativa e inteligente.
    No suele perder los estribos con facilidad, se demuestra sensato, aun así, hay momentos en los que suele ser impulsivo y no hay cabida para la razón. Aun así, es extremadamente raro que esto pase pues solo ha ocurrido únicamente en su etapa de adolescente llevándolo a estar involucrado en varias riñas en cada institución que estudiaba.
    Como toda persona tiene sus temores, le teme a la muerte y aunque haya aceptado que algún día pasará, tiene mucho miedo que esta caiga sobre algún ser querido. Es por ello por lo que siempre tratará de protegerlos para no perderlos. También les tiene miedo a las alturas extrema, aunque sea capaz de volar dentro de un avión eso no quiere decir que pase momentos muy incomodos y de nerviosismo al recordar que está volando varios metros sobre el nivel del suelo. Teme al aislamiento, por su cabeza no puede pasar la idea de estar completamente aislado y sin comunicaciones. Uno de sus miedos más curiosos y del que lo sabe las personas cercanas a él, es el miedo a los tiburones. Nunca pasó por su cabeza estar nadando en aguas profundas y encontrarse con uno de estos animales.
    Así como sus temores, también tiene debilidades. Sus amigos y familia son su mayor debilidad. Sería incluso capaz de matar por ellos. Aunque no sería capaz de sacrificar una vida por otra, en el caso que ambas vidas en peligros sean muy importantes para él. Algo que le haría romper en llanto con facilidad sería la pérdida de un ser querido.


Accede para responder