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Zia Fiore



  • Biografía

    Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás cosas, pero no tengo ganas de contarles nada de eso.
    Nací dos veces: fui “La niña más linda” primero, a los ojos de mi familia y amigos. en un increíble día sin niebla, viento, lleno de sol y colores en Sicilia en septiembre de 1998; y Zia Fiore después, en una sala de urgencias cerca de Sicilia, en agosto de 2018. Internada por un accidente de choque donde mis agresores habían intentado abusar de mi dejando marcas de rasguño en mi piel luego produciéndome por el choque la pérdida de consciencia… Al menos eso es lo que las noticias, diarios, policías, abogados y mis padres, dijeron. El juez lo dio por válido, por suerte, para mí, mis “agresores” murieron. Nadie cuenta como murieron, cuando el choque no fue tan grave, ni como de un choque se produjeron 2 muertos por balas en la cabeza, los cuales encontraron en un lugar abandonado a 200 metros antes del accidente. Tampoco que las heridas que yo tenía eran de defensa… Pero no era yo quien se defendía. Fueron detalles ocultos; Ocultos por billetes y billetes de dinero.
    Pero bueno, Zia siguió siendo mi nombre, y “La niña más linda” mi pasado. No porque dejara de ser linda, sino porque ya no era una niña, y estaba involucrada en cosas donde nadie podía mirarme sin sentir un arma en su nuca.
    Decidí salir a respirar, viajé mientras estudiaba, alejándome de esa vida que me esperaba en Sicilia luego de mudarnos por asuntos de trabajo de mi padre en el verano del 2000.
    Siempre fui la consentida, la más pequeña de 3 hermanos. Buscaron cuidarme, que no me involucrara, por eso me dejaron viajar, conocer el mundo y desentenderme de ciertas cosas. Pero la sangre llama, y termino arrastrándome a una piscina llena de secretos y cargos de consciencia.
    Armamos en 2016 junto a mis hermanos nuestro negocio de asesoramiento personal en Sicilia, Italia. Ahí mismo conocí a Leo… Leonardo De Luca, hijo de un soldado de mi padre, también futuro soldado, 3 años mayor que yo, quien se convirtió en mi pareja; Para resumir, las cosas no fueron bien. Viajamos juntos, nos conocimos juntos, éramos jóvenes, sabíamos que compartíamos más que curiosidad, pero yo sabía algo que él no, sabia hasta donde dejar que mi curiosidad fluya. Y es que, la curiosidad mato al gato… o, mejor dicho, el león no era tan fuerte.
    El león, me engaño, y es que, por más que volvió, pidió perdón y me rogo, para mí la cruz ya la tenía sobre sus hombros. Como joven impulsiva de 18 años con el corazón roto tome una mala decisión: embriagarme e intentar conducir mi coche, lo que provoco que chocara a 200 metros de un lugar abandonado, llena de rasguños, golpes y con un arma caliente en el asiento trasero de mi Maserati 3200 GT rojo. Quiero aclarar, los soldados de mi padre estaban encargados de eso, yo solo fui a mirar, pero terminé disparando. Le disparé a Leo, recuerdo que sentí el retroceso de mi arma, el calor de un segundo y el olor a pólvora.
    ¿Es que murió por engañarme? No lo sé, intento borrar ese recuerdo de mi mente todos los días. No hablamos mucho del tema con mi familia, ellos me ven como una víctima, yo solo quería dejar de sentirme mal. Nada de ese suceso tiene sentido, tampoco lo busco, solo intento dejar ir el recuerdo día tras día. Intentaron hacerme sentir mejor diciéndome que ellos igual iban a morir, y que estaba ahí, no por mí, sino por un error de ellos mismos. Que yo simplemente acelere su muerte.
    Y es que no entienden, la muerte de Leo no me dolió, no me importo, no me causo nada. Fue el no poder calmar mi ira, mi dolor, el no poder manejar mis sentimientos lo que me molesto. El no sentirme capaz de ser lo que es mi padre o mis hermanos.
    De todas formas, lo que les cuento son detalles, a grandes rasgos mi familia siempre fue respetable, pilares de las comunidades, gente de bien, mi padre Carlo y mi madre Carina eran esos adultos que todos queremos ser de grandes, un militar de renombre que ganaba millones y una costurera del más alto nivel, que limpiaba esos millones con su trabajo. Nosotros sus hijos éramos alumnos de 10, que llegamos a ser profesionales, dejando a todos envidiando nuestra unión y amor de hermanos. Nos codeábamos con los líderes de grupos organizados. No es un secreto que los militares se dejaran comprar de vez en cuando, y mi familia no era una excepción.
    Siempre me vieron como luz, o así me llamaban, me veían poco usualmente estaba de viaje, pero me decían que siempre que llegaba a lugares los iluminaba. Supongo que nací con el don de la buena primera impresión, de la risa, de la amabilidad. Es una buena cuartada natural.

    Tiempo después, cuando el negocio fue bien y ya trabajábamos con marcas grandes y teníamos gente de éxito comprándonos. Decidimos expandir el negocio, Cristiano se quedó en la sede grande de Sicilia, Andrea viajo a Brasil y yo, Zia, viaje a estados unidos.
    Aquí es donde todo comienza realmente.
    Abrí la nueva rama de Di Fiore en Los Santos. Con ayuda de mi hermano Andrea que al ver que en Brasil las cosas iban bien, vino a ayudarme a mí.
    No busque para nada pareja, no quería volver a pasar lo mismo, si se daba: bien, con cuidado. Si no se daba: bien, mejor.

    “Y es que, las familias felices son todas iguales, las infelices son cada una a su manera” eso es lo que me dijo mi padre una vez que le pregunte por videollamada porque nos habíamos metido en estas cosas cuando podíamos ser felices de otra forma. Días después, entendí que no éramos felices, que yo lo había descripto mal, que mi perspectiva de felicidad no era la de todos.
    Hay muchas cosas por las que me toco venir a Los Santos, no solo la expansión de Di Fiore.
    Como ya dije, la sangre llama y el tano es tan tano, que peca por su gente.
    Los Rossi hijos de los mejores amigos de mi familia incluso compañeros de trabajo de mi padre. Clark Coleone el abogado de la familia y Santorini, uno de los jefes de pilotaje, vinieron junto con Andrea, mi hermano, a comunicarse conmigo. Me tenían una propuesta.
    “Las familias infelices, son las familias más unidas a veces, ya que son quienes están constantemente en el limbo de la incertidumbre” Cada día entiendo más lo que mi padre me dijo.
    Tal vez por sed de venganza o quien sabe, acepte, y es que con el tiempo me di cuenta, que faltaba alguien por pagar mi corazón roto, alguien con quien no cometería errores, con quien me demostraría que puedo mantener la calma, Antonella Bianco, la mujer que sabiendo que Leonardo era mi pareja, igual se acostó con él.
    Juro que la voy a encontrar con ayuda de mi gente y la voy a hacer olvidar mi cara de un disparo.
    Le pido de antemano perdón a Dios, a mis padres, y a mis hermanos, por meterme en cosas que me dijeron que no eran mi mundo, y peor, por liderarlas.

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    Características del personaje

    Nombre: Zia Fiore.

    Edad: 23 años.

    Fecha de nacimiento: 17 septiembre 1998.

    Lugar de nacimiento: Sicilia, Italia.

    Lugar de residencia: 0-2 años San Giovani Di Fiore, Italia. 2-23 años Sicilia, Italia.

    Tipo de sangre: 0-

    Sexo: Femenino.

    Familia: Abuelo paterno: Rennato Fiore, Padre: Carlo Fiore, Madre: Carina Fiore, Hemano mayor: Cristiano Fiore, Hermano medio: Andrea Fiore.

    Nivel socioeconómico: Su abuelo fue jefe del sindicato textil en la revolución industrial defendiendo a los trabajadores de las empresas, comenzando a cosechar una pequeña fortuna, su hijo amaso esa pequeña fortuna con negocios que la incrementaron rápidamente, lo que la policía y el estado sabe, es que fue gracias a invertir en empresas que explotaron exitosamente.
    La familia Fiore fue la familia más rica de San Giovani Di Fiore y una de las mejores posicionadas en Sicilia.

    Apariencia: Mujer blanca de ojos azules claros, rubia natural, complexión delgada, labios carnosos naturalmente rojos, dientes perfectamente cuidados, nariz respingona, manos suaves con sus uñas cuidadas.

    Medidas: 95-60-100

    Altura: 1,65 mts.

    Personalidad: Zia demuestra ser amigable, graciosa o coqueta depende tu tono de voz, forma de gesticular y reaccionar a los estímulos, ella te analiza y luego actúa.
    Zia conoce como tratarte y como no, sabe tus limites, no los cruza.
    Su personalidad más natural es de una niña caprichosa y egoísta, celosa de lo suyo, no comparte, no le interesa. Pero frente de las demás personas será el ser más dulce del mundo. Una buena chica.
    Si en algún momento llegas a ser tan querido por ella como quiere a su familia, igualmente seguirá actuando, pero para que no veas su egoísmo a otras personas, al menos contigo desde ese momento ya no lo será, todo lo que haga, lo hará de corazón.

    Gustos generales: Zia ama el deporte, el dinero, y la soledad, ama a su familia y hará todo lo que esta le recomiende, incluso si debe abandonar lo que le gusta.
    Además ama a los perros de raza Yorkies.

    Disgustos generales: Odia a la gente entrometida, o que demuestra egoísmo… irónico ¿no?

    Aspiraciones: Zia en lo más profundo de su corazón busca paz, vivir el día de mañana junto a una pareja, en una linda casa, tranquila con sus hijos. Pero sobre todo PAZ.
    Aunque demostrara que busca ser una jefa exitosa, con dinero y sin preocupaciones por vivir soltera toda su vida.

    Titularizaciones: Diseño de imagen, Diseño de Vestuario mención Alta Costura, Fotografía.

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  • Capítulo 2

    Omertá en Los Santos.

    El reloj marcaba las 7:10 PM, a esa hora entraba en escena un celular negro guardado bajo llave en un caja debajo de la cama de Zia. Irrastreable, pulcro y viejo, pero eficiente para lo que debía.
    Tomó la pequeña llave que colgaba en su llavero y arrodillándose, arrastró la caja hacia ella y la abrió. Cogió el celular y respiró, contestando este con recelo.
    Pausó sus dudas al escuchar la voz al otro lado del teléfono con una sonrisa tierna, y es que estaba llena de alegría.

    “-...-”
    “-Fabrizio? Amore mio, sto bene, e tu?” –Respondió Zia, con el mismo tono coqueto de siempre. Pero esta vez mostraba algo diferente.
    “-...-”
    “-Io? En Los Santos, ¿para qué es esa reunión?” -Zia intensifico un poco el jugueteo de tonos sensuales en esa última pregunta.
    “-...-”
    “-Ovvio, tesoro, llevare a Andrea también.” -Confirmó, aún con ese tono peculiar, ella jamás dejaba de jugar.

    Al colgar el celular esa sonrisa se desvaneció de su rostro, y negó lentamente con su cabeza.
    “-Ovvio, Frabrizio, Siempre estoy para tí. Pero no es de eso de lo que quiero que me llames para hablar.”

    Nunca debemos indagar demasiado en los vínculos individuales que maneja una familia mafiosa, mucho menos en los románticos ya que son los más complicados, además, puede que preguntar de más nos termine matando, por eso mismo, el juego misterioso que estos dos comparten nunca tuvo un inicio preciso, y si es que tienen un final tampoco lo sabremos. Con decirte que ni sus hermanos imaginan el intercambio de miradas que existe entre estos dos, miradas que dicen más que mil palabras.
    Una conexión rara, deseo, lujuria, amor, seguridad, egoísmo, conformismo, responsabilidades y obligaciones. Sí, responsabilidades y obligaciones.
    Nadie dijo que ser la primera hija mujer y única de 3 familias unidas por lo ilegal a gran escala sería fácil. Nadie se enteró del entrenamiento que su madre le dio a Zia, pensaron que era tejer, coser y cocinar, como una buena esposa. Más los comentarios de su padre, como: “-Debes buscarte un hombre de la familia, buscar una mujer que se una a esto con tal de ser tu esposa es fácil, pero un hombre es complicado.” deberían haber hecho sospechar al resto, más nadie prestó suficiente atención.

    “-Pero un hombre es complicado.” -Repitió con voz gruesa imitando la de su padre en un tono burlón.
    “-Él es complicado” -Suspiró. “-Él siempre fue complicado. ¿Cuándo será el día que me diga lo que de verdad quiere de mí? Necesito saber si pasar página o no, ya te espere mucho tiempo, muchos años.” -Replicó a una imagen mental de Fabrizio.
    “-Incluso con Leonardo a mi lado, me sentí culpable estado con él y queriendo estar contigo, por eso es que su muerte no me dolió, porque no eras tú.”

    Tiró el celular en la cama y se dejó caer sobre esta agotada, pensando en Fabrizio, en lo que había planeado, en la casa que soñaba y en cómo quedaría su nombre junto al apellido de él.
    “-Che idiota, che ragazza idiota. Enamorada del mismo hombre durante años, oumo che mia madre dijo que debía ser mi marido.” -Se dio un pequeño golpe en la frente con su palma y suspiró “-Sí, va a ser hora de dejar esa idea detrás. Lo siento, madre, realmente lo intente, no solo porque me lo pediste, sino porque lo amaba, pero ya no puedo más.”

    Con los ojos llorosos, guardó el celular en su lugar y escondió la caja otra vez. Secándose las lágrimas que caían por su mejillas con las mangas de su hoodie color manteca de Prada, ensuciándolo un poco con el maquillaje que se llevaba junto con estas.

    “-Nuevo comienzo, Zia, mi niña, se supone que es un momento feliz, no deberías llorar, no es lo que papá te enseñó.” -Se dijo ella misma.
    Se miró al espejo que abarcaba media pared de su habitación con una altura prolongada desde el suelo hasta el techo.
    “-No debes llorar, nosotros no lloramos. Sí, papá, lo sé, solo quiero ser yo misma por un momento.” -rompió en llanto, llanto que había practicado desde niña para que se vea natural, solo que esta vez no estaba actuando.

    A la mañana siguiente, luego de una noche la cual la vida le permitió dormir plácidamente, Zia frente al espejo otra vez esbozó una sonrisa falsa, pero que con años de práctica se tornaba natural, mientras repetida las 3 reglas de oro que su madre le había marcado con fuego en su mente.
    “-Regla uno, dile lo que quiere escuchar, incitalo a ser mejor cada día. Regla dos, dale lo que le gusta, cuando quiera. Regla tres, dedicale tiempo, ve a verlo y juntate con él siempre que te lo pida de ser posible, no debe sospechar.” -frunció sus labios rojos mientras repetía ese párrafo. “-Regla cuatro puesta por mi, no te enamores.”

    Zia se preparó para esa reunión, lista para poder mirar a Fabrizio a los ojos como miraría a cualquier otra persona por más que su corazón explotara, lo había practicado estos dos últimos días. Y así fue, lo trato como a cualquiera, pudo cruzar miradas con él en todo momento y actuar como la profesional que era.
    “-Estoy de acuerdo, tesoro.” -Tose “-Creo que es una buena idea.”
    Y así por días, semanas y meses, trabajaron juntos y estuvieron a solas, por más que Zia seguía con las esperanzas nunca vio ningún indicio de su parte, y ahí fue cuando esta dejó de jugar ese misterioso juego que se traían hacia años, sintiendo que fue la única jugadora seria.
    “-Addio, amore mio, col tempo smetterai di farmi del male.” -Pensó.

    En ese momento fue cuando Zia comenzó a hacer su parte, la que realmente le correspondía, sacar información, ser la chica de la que nadie sospecharía, comenzó su camino como la mujer que quisieras como madre de tus hijos, que toda madre querría como nuera, la mujer perfecta.
    Con tiempo y paciencia, conseguiría contactos, información y también, olvidarse del pasado.

    Olvidar el pasado es difícil, cada quien lidia con lo que le toca, Zia lidia con el recuerdo de sus errores emocionales, cada día de lluvia, como un mártir que cargará toda su vida.

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  • Capitulo 3

    Con gli occhiali su bene.
    -Con las gafas bien puestas.

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    Con el paso del tiempo y el acompañamiento adecuado, Zia reacomodo sus lentes de una forma metafórica, y salió al mundo a comérselo. Como había actuado toda su vida, con un carácter amable y humilde, pero una actitud de jefa resplandeciente.
    Como si supiera de qué va la vida, resonó en las paredes de Hawick sus tacones de la marca Salvatore Ferragamo camino a una venta de prestigio en el conocido bloque de apartamentos Pillbox.

    “-...” -Se notaba agitado al sujeto.
    “-Aquí tienes el traje, como me lo pediste.” -Zia se mantuvo con un tono calmado y profesional.
    A lo lejos se escuchó dos conjuntos de zapatos acercarse lentamente, al fijar su mirada reconoció a dos oficiales.
    “-¿Vende ropa?” -Preguntó uno de estos oficiales.
    “-Asesora de imagen.” -Respondió calmada Zia.
    “-Yo necesitaria eso.” -Replicó el mismo oficial.

    La conversación no tuvo mucha importancia, más ambos oficiales obtuvieron de Zia su número telefónico, pero solo uno de ellos, tiempo después, contactaría con ella: Taylor, Alan Taylor.
    Cabe aclarar que Zia no trabajaba fuera de su oficina, este caso había sido particular, pero gracias a esto, luego se abririan nuevas puertas para ella, en específico, puertas a romances y dramas con la ley.

    Otro día particularmente calmado tuvo el oportuno encuentro con otro oficial, Rogers, Antonio Rogers, oficial tercero, que la cacheó al salir de su oficina simplemente por protocolo, ya que se encontraban en un estado policial activo.
    Un loco se habría abarrotado en su oficina y lo estaban esperando al bajar las escaleras, pero se encontraron primero con una chica delgada, carita de ángel y actitud de conejo asustado por el movimiento inesperado que había en el haul del lugar tan apacible al cual estaba acostumbrada.

    “-Solo es por protocolo, no se preocupes ¿Estaría bien que la revise yo o prefiere a una oficial femenina?” -El tono de Rogers sería calmado, incluso amable.
    “-No se preocupe, hágalo usted.” -Zia se mostró cooperativa.
    “-Bien, señorita ¿trabaja aquí?” -preguntó el oficial mientras la cacheaba.
    “-Claro, tengo mi oficina en este lugar.” -Zia se mantuvo con un tono tranquilo.
    “-¿De qué trabaja?” -indago más por interés que por protocolo.
    “-Asesora de imagen.” -Respondió con un poco de entusiasmo.
    “-Interesante ¿Puede darme su documento?” -Dijo terminando de revisarla.
    “-Sí, claro.” -Zia le proporcionó su DNI.
    Luego de leer el documento y verificar antecedentes limpios, se lo devolvió.
    “-¿Algo más, oficial?” -Preguntó Zia con una voz tranquila.
    “-Sí, su número.” -Dijo en tono burlón.
    “-Claro, 127004.” -Creyó y respondió Zia, con la inocencia de siempre.
    “-Era broma, pero me lo quedaré para hablar con usted sobre su trabajo luego.”

    A veces las coincidencias existen, claro, pero el mismo día que Zia conoció a Rogers y quedó en una cita de trabajo con él, a esa misma hora, Taylor, 6 o 7 días luego de conocerla, le pidió una cita de asesoramiento, con 5 minutos de diferencia de la hora estipulada con Rogers.
    Llegaron juntos, parecían amigos, incluso hacían bromas en conjunto. Zia se extrañó, no recordaba a Taylor, había pasado mucho tiempo, más este la hizo recordarlo.

    “-¡Claro! Pillbox, ya lo recuerdo.” -Dijo Zia al escuchar la explicación de Taylor.
    “-Sí, era uno de esos policías.” -Exclamó éste con una sonrisa.

    Si bien por diversos motivos Zia quedó a sola con ambos, Taylor fue el único en coquetearle, y esta solo se limitó a darle un “Tal vez”. En cambio, Rogers, no pareció interesado, incluso decepcionado, pero Zia guardó silencio ante ese detalle que había percibido.
    También pensó que de ellos dos, el más serio sería Rogers, quien realmente se esforzaría por ella sería él, mientras que creyó que Taylor solo quería divertirse y verlo como un hobbie. Pero Zia jamás dejó de jugar y accedió a una cita con este último esa misma noche.
    Ya con un oficial en la parte administrativa de Di Fiore, Zia se sintió calmada, segura de que nadie podría ni dudar de ella, ni de esta empresa, que sería la tapadera más grande de Omertá.

    Faltando bastantes horas para esa cita Rogers y Zia decidieron salir a descansar de tanta reunión de trabajo. Salieron en lancha y se quedaron en el medio de un bonito lago mirando el paisaje tranquilo y acogedor que tenían alrededor.
    Ambos se sinceraron con el otro, es lo que el estrés a veces ocasiona en la gente, sumándole al feeling que ambos habían sentido por el otro, comodidad y paz que te brinda encajar con otra persona aun conociéndola recientemente.
    Rogers tenía algo en común con Zia, ninguno creía en el amor duradero, simplemente no tenían tiempo, preferían algo espontáneo y sin mucha obligación, ya que eso traía más estrés y no te dejaba concentrar en el trabajo.
    Pero coincidir tanto con alguien sobre este tema no te inhibe de sentir atracción, y así fue, esa salida se convirtió en una cita y esta terminó con un:
    “-No doy besos en la primera cita, tal vez, en la segunda.”-Cerrando con la risa de ambos.

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    Unas horas después Zia se había preparado para la cita con Taylor.
    Cubierta de fuego con vestido de la marca Dolce & Gabbana rojo que le acentuaba hasta los pecados, agregó a su caliente imagen una sonrisa amplia, blanca, y coqueta.
    Taylor se mostró caballeroso y carismático en todo momento, más Zia noto las miradas y no se podía sacar de la cabeza la imagen que se había hecho de él antes, un joven apuesto y que solo buscaria divertirse con ella.
    La cita fue del agrado de ambos, un lugar elegante, comida sabrosa y conversaciones cómodas.
    Pero a Taylor sí le permitió besarla, y es que, tal vez, este joven apuesto sabía cómo coquetear y Zia se dejó llevar.
    Dos años menor que ella, con la labia de un hombre experimentado, Taylor consiguió sentir un poco más cerca a Zia, pero no lo suficiente, esta sabia como jugar su juego, así la habían entrenado.

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    Zia había mostrado interés con ambos, interés sobre sus vidas, había demostrado importancia de sus problemas y entusiasmo por sus objetivos. Esa personalidad que tanto había entrenado gracias a su madre, era la más peligrosa que una mujer puede tener, porque te enganchaba como una telaraña.

    Con el tiempo siguió coincidiendo con ambos, mientras a uno le demostraba seguridad y límites, al otro, lo dejaba ser y le mostraba un lado sensible e infantil. Tal cual como le gustaba a cada uno.
    Pero Taylor le pidió a Zia formalizar y esta no se lo esperaba, no de él. Aun así accedió, y con mucho dolor actuado, le confesó que también había salido con Rogers, Taylor se mostró sorprendido y un poco enojado, pero no con Zia, sino con el sujeto.
    Por otro lado a Rogers le contó que había formalizado con Taylor y este se mostró indiferente, como siempre. Zia notó el disgusto, pero no dijo nada.

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    “-Esta bien, pero no deberías haber jugado con ambos.” -Dijo Rogers
    “-Yo no jugué con ambos, los dos ya habíamos hablado sobre no buscar nada serio y solo divertirno ¿no? Si tu mentiste ante eso, no es mi culpa, de todas formas, lo siento.” -Respondió Zia tajante.

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    Ambos siguieron trabajando juntos, acudiendo a reuniones semanales, incluso hablando de sus relaciones románticas. Luego, al paso del tiempo, Zia podría ver que el odio que Taylor le tenía a Rogers era recíproco.

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