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James Crasher



  • CONOCIENDO A JAMES

    Nombre usuario Discord: James Crasher#5508
    Nombre y apellido del personaje: James Crasher
    Edad OOC: 45
    Edad IC: 45
    190 cm 90 kg - Canoso y habitualmente con perilla o barba de unos pocos días. Color de piel claro.

    Miembros de la unidad familiar:
    James está solo actualmente. Perdió el contacto con sus padres pasados los 20 años y nunca se ha atado sentimentalmente a nadie.

    Rasgos de expresión destacables (si los hay): acentos, defectos del habla, frases coletilla, gestos comunes, manías…
    Su voz es grave y a menudo le dicen que impone cuando habla e infunde respeto. Aunque a veces le trae problemas porque parece que está enfadado.

    Personalidad:
    Serio. Autoritario. De carácter marcado. Es “bueno” con los que le tratan bien y “malo” con los que le tratan mal. No soporta la traición. Calculador en frío e impulsivo en caliente.

    Miedos y debilidades:
    Lo intenta ocultar pero le tiene un miedo atroz a la muerte. Y si se puede considerar una debilidad… al no tener familia, cuando tiene un amigo de verdad, lo considera familia, y la familia no se toca.

    Fortalezas y habilidades:
    James tiene aptitudes de liderazgo y es bueno con las matemáticas y la gestión de negocios, como ha demostrado en los últimos años. Tiene también la capacidad de quedar bien con la gente cuando le interesa ya que tiene un sexto sentido para decir lo que quieren escuchar.

    Gustos y aficiones:
    Los problemas económicos marcaron su vida hasta que salió a flote y pudo empezar a hacer dinero. En ese momento desarrolló una especial afición por el mundo del motor. En particular con los 4x4, y le encanta hacer rutas por la montaña.
    Historial médico reseñable (si los hay):
    Nada reseñable.

    Estudios:
    Debido a los problemas económicos antes mencionados sus estudios fueron poco más allá de la elemental. Pero demostró una facilidad enorme para las matemáticas y siempre ha sido “muy espabilado”.

    Antecedentes penales (si los hay):
    No tiene antecedentes. Siempre ha estado en la cuerda floja. Más de una vez se ha librado gracias a que entre sus clientes había “peces gordos”, por lo que no sospechaban nada de él por la reputación de su local.

    Objetivos y aspiraciones (rol que se quiere interpretar): aspiraciones que tiene tu personaje al llegar a la ciudad.
    James viene de tenerlo “todo” en Las Vegas a no tener “nada” en Los Santos. Tiene que empezar desde abajo. Su aspiración es hacerse un nombre en la ciudad, ser alguien, volver a recuperar algo parecido a su vida pasada. Solo hay que pasar desapercibido, y encontrar el momento adecuado o a la gente adecuada. Primer objetivo: relacionarse y mezclarse con la gente.

    MI HISTORIA

    Es increíble como la vida te puede cambiar en un instante.
    Pero ha llovido mucho hasta que ha llegado ese fatídico momento.
    Me llamo James Crasher… y esta es mi historia.

    No tuve una buena infancia. Es más, me atrevería decir que tuve una infancia de mierda.

    Lo poco que recuerdo de esos años en los que empiezas a tener uso de razón son continuas broncas en casa. Broncas y más broncas. Estaba mejor jugando por la calle, que en casa con mis padres.

    Desde la mente de un niño pequeño yo no entendía el por qué. Jamás tuve un capricho, un juguete de los que anunciaban por la tele, alguna sorpresa... nada.
    ¿Porque otros niños sí que tenían esas cosas y yo no?. Siempre la ropa más barata, nada de vacaciones, sin regalos en los cumpleaños….

    Poco a poco y conforme vas creciendo, vas asimilando y entendiendo el porqué nuestra vida era así.

    Mi padre tenía un pequeño camión de reparto de esos que llevan bebida por los bares y locales de ocio, y mi madre no trabajaba.

    Aún así, sin excesos aparentes no entendía como nuestra situación económica estaba tan mal.

    Me imagino que vivir en las Vegas y llevar bebidas por las zonas de ocio nocturno de la ciudad y ver de cerca esos grandes casinos, no ayudaban en nada cuando tienes un problema con el juego.

    Estaba claro que esas broncas que recuerdo eran debidas a la ludopatía que tenía mi padre, y a los problemas con el alcohol que tuvo mi madre por la profunda depresión que padecía por todo ello.

    Yo era bueno en mis estudios, pero mi entorno familiar no era el más propicio. Mis compañeros del colegio me veían como un bicho raro.

    Ese bicho raro que nunca lleva unas zapatillas de marca. El bicho raro que siempre llegaba mal peinado a clase y muchas veces incluso un poco sucio.

    Nunca se interesaron por mi, Y sobre todo, nunca se les pasó por la cabeza ser mis amigos.

    Como he dicho antes, pasaba todo el tiempo que podía fuera de casa. Ojos que no ven…

    Esas cosas marcan a un niño. Y se lo guarda, se lo guarda todo muy adentro de su ser.

    Es como un vaso de agua que se va llenando gota a gota. Inevitablemente tiene que llegar el día que se sobre.

    Una vez que finalicé la escuela elemental y viendo que los problemas en casa no cesaban, empecé a mal perderme en las clases y no las aprovechaba como había hecho hasta entonces. Mi mente preadolescente empezaba a hacer de la suyas.

    Por dejadez, los dos o tres cursos siguientes fueron de mal en peor y ya con 14 años, viendo que en mi casa no tenía mucho futuro, empecé a intentar ganarme la vida por mí mismo sin decirles nada a mis padres. El vaso se iba llenando...

    Mi madre estaba mucho peor de lo suyo. Incluso parecía que tenía 20 años más de lo estropeada que estaba.

    Y mi padre… qué decir de mi padre. No tenía remedio. Debía estar metido en problemas bastante gordos porque un día sí y otro no, llegaba a casa con síntomas evidentes de haber recibido alguna paliza. Seguramente deudas de juego.

    Encontré un pequeño trabajo de chico de los recados en una tienda de alimentación a dos o tres manzanas de nuestra casa.

    Comencé a faltar a clase y así fue como empecé a ganar mis primeros dólares.

    El trabajo me gustaba. Era muy entretenido. Visitabas muchos lugares y eso daba pìe a conocer a mucha gente. Gente de todo tipo.

    Así transcurrieron un par de años.

    Mi vida consistía en ir a trabajar y volver a mi casa a encerrarme en mi habitación ahorrando todo lo que ganaba pensando en que algún día podría irme y montar algún tipo de negocio. Pero era demasiado joven todavía.

    Durante ese tiempo tal y como he comentado, llegué a conocer a gente muy interesante.

    Gente que vio en mí el modo perfecto para hacer otro tipo de repartos a la vez que desarrollaba mi trabajo habitual.

    Fue entonces cuando el dinero fácil empezó a cambiar mi perspectiva de futuro y mis aspiraciones.

    Siempre he sido muy meticuloso y he sabido pasar desapercibido. Mis ahorros iban creciendo y el tan ansiado día de mi partida cada vez estaba más cerca.

    Soy muy constante y tengo mucha paciencia. Cualquier otra persona no hubiera aguantado hasta pasados los 20 años en esa situación.

    Durante ese tiempo en mi casa las cosas iban a peor a la vez que mis contactos en la ciudad iban aumentando y mis ingresos engordaban como la espuma.

    El vaso al final se sobró. No aguanté más y me fui de casa. Hacía mucho tiempo que mis padres me habían “abandonado” aún estando bajo el mismo techo.

    Alquile una habitación en un hostal situado más hacia el centro de la ciudad. No era mucho peor que mi habitación de siempre.

    Aparte de mis retribuciones económicas por esos trabajos extra, fui, por decirlo de alguna manera, escalando puestos entre las personas de confianza de los que manejaban ese negocio.

    Hacía tan bien mi trabajo y ganaron tanto dinero gracias a mi, que enseguida vieron la forma de “aprovecharme” mejor.

    Pusieron a mi nombre un pequeño local de copas para hacerlo servir de tapadera para diversas gestiones y usarlo también como almacén de logística para la distribución de pequeños encargos.

    Entonces me asignaron un “controlador”. Una especie de informador de mis movimientos. Jimmy, así se llamaba el que se convertiría en mi mejor amigo.

    Demasiado tiempo juntos acabó en generar una confianza y amistad que todavía perdura a día de hoy.

    Mis habilidades con los números empezaron a hacerse notar entre “mis superiores“ en la gestión de ese negocio y no tardaron en recurrir a mí para realizar algunos “arreglos” contables.

    Todo iba viento en popa. Un pequeño local que pasaba desapercibido les sirvió para tener un buen punto estratégico para sus gestiones. Fue una buena jugada.

    Salió mucho dinero de ahí. Además, el local empezó a ganar clientela y hacerse un pequeño hueco entre los nombres de los locales que había que visitar en el ocio nocturno de Las Vegas.

    Esa época duró unos cuantos años en los que hice buenos contactos entre la gente importante de la ciudad.

    Clientes habituales que venían a disfrutar del mejor whisky importado de la mismísima Escocia.

    Había conseguido que gente importante de la ciudad me hablara de tú a tú.
    Las cosas por fin estaban empezando a tomar forma.

    Ya hacía tiempo que había dejado atrás los recuerdos de la casa familiar donde lo único que había vivido era un auténtico infierno.

    La vida me empezaba sonreír, Y me lo estaba ganando con mi propio esfuerzo.

    La verdad que codearte con la gente importante de la ciudad aparte de darte un cierto caché y prestigio, hacía que las otras “cosas“ del negocio pasaran inadvertidas.

    No me podía creer que jamás había levantado ni la más ligera sospecha de lo que se cocía en la parte de atrás.

    Ya entrando en los 30 decidí que era el momento de dar un paso más en el mundo empresarial.

    Había ahorrado mucho dinero y mis clientes eran de lo mejor de la ciudad. Todo era perfecto y no me lo pensé dos veces.

    Invertí prácticamente todos mis ahorros en una casa decente y en un lujoso local en el mismo centro de las Vegas mucho más grande que el que había llevado hasta ese momento y funcionó al 100% desde el primer día.

    Mi sueño hecho realidad… Tenía un local de moda, el “Boss”. Era frecuentado por los Vips de la ciudad y el dinero entraba de una forma indecente. Pero nunca es suficiente.

    Así se sucedieron los siguientes años de mi vida. Podía haber parado y haberme dedicado en pleno al mundo de la noche pero no.

    Quién iba a sospechar de mi club con los clientes que tenía y la reputación que me había ganado. Las comisiones eran muy jugosas y esa…. “gente” era muy generosa conmigo.

    Con el tiempo, entre a formar parte oficialmente de la organización. Por fin me consideraron un Dragón. Esos intercambios se fueron convirtiendo en paquetes más grandes, y eso significaba más dinero.

    Al principio de mi historia hice una reflexión sobre cómo la vida puede cambiar en un instante. Ahora entenderéis por qué...

    Todo iba bien hasta que un día, me pidieron que guardara en mi almacén una furgoneta cargada hasta arriba de material. Solo tenía que esperar un par de días hasta que se la llevarán de nuevo. Con lo que me iban a pagar me podía retirar y vivir muy bien el resto de mi vida. Los 50 estaban cada vez más cerca y pensé que ya me lo había ganado con creces.

    Uno de mis empleados escuchó sin querer la conversación en la que me dieron los detalles de la entrega y consideró que era una buena oportunidad. El muy hijo de puta se hizo con la furgoneta y se la llevó de allí. Cavó su propia tumba.

    Siempre me he portado muy bien con mis empleados. Maldita sea… no me podía esperar algo así. Tardaron solo unas pocas horas en localizarlo y acabar con su vida. Pero lo peor fue que consideraron que yo estaba detrás del plan del robo. No pude razonar con ellos.

    En “agradecimiento” por mis años de servicio me dejaron vivir, pero quemaron el “Boss” y mi casa. Me dejaron bien claro que si volvía a Las Vegas era hombre muerto.
    Mi vida en Las Vegas terminó en ese preciso momento.

    El único que me ha creído es mi amigo Jimmy. Gracias a él, he podido huir de una pieza.

    He venido a Los Santos a empezar una nueva vida. Gente nueva, sitios nuevos... nuevas oportunidades.

    Con mi experiencia y cuando pueda volver al escondite de mi alijo para emergencias, no tardaré en levantar cabeza. Pero para eso se tienen que calmar un poco las cosas. Hasta entonces, tendré que buscarme la vida. No será fácil, estoy demasiado acostumbrado a vivir bien.

    Tengo que resurgir y hacerme fuerte para volver a ser lo que fui. Hay que aprovechar cualquier oportunidad de negocio que se presente.

    En el fondo, y a pesar de los hechos… sigo considerándome un Dragón.

    Estoy preparado para lo que pueda venir… Tengo un carácter bastante marcado y no me asusto fácilmente. A las buenas puedo ser muy bueno, pero a las malas…

    Como dice nuestro lema… los dragones… no se pueden domar.


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