Lebens



  • Historia breve de tu personaje:

    Una chica rusa/italiana que ha sido criada desde la honestidad, educación y obediencia llega a los Santos para poder volver a tomar las riendas de su vida que había perdido desde hace tiempo. Luego de que su único pilar que la empujaba a perseguir su sueño falleciera, con un nudo en la garganta Kathya se aventura en busca de lo que realmente quiere hacer con su vida y empieza a ser dueña de su propio futuro luego que por años su futuro fuera controlado por su padre. Como la inspiración de su abuela, como buena escritora, Kathya toma una pluma y empieza a escribir su propio destino. ¿Conseguirá darle un final a su novela o seguirá con los sueños frustrados de su padre?

    Historia completa de tu personaje:

    Kathya Romanov Bianchi, nació en la ciudad de Moscú en el 01 de agosto de 1995. Andrey Romanov (el padre de Kathya) y Fiorella (la madre de Kathya ) se conocieron en la la Universidad Estatal de San Petersburgo en San Petersburgo cuando tuvieron que tomar humanidades juntos y hacer un proyecto juntos. Fiorella nació en Roma, Italia y se mudó a Moscú a los 24 años para estudiar en su universidad de ensueño con la idea de que después de graduarse volvería a Italia con su familia amada. Conoció a Andrey y todos sus planes se distorsionaron, se enamoró de Andrey y cuando se graduó, con mucha persuasión de parte de su amado, se quedó en Moscú con él, dándole la espalda a su familia en Italia. No fue hasta que a los 28 años Andrey le pidió matrimonio a Fiorella, dos años después tuvieron a Kathya. Cuando Kathya nació la que le puso el nombre fue su abuela paterna (Karina Petrov) quien fue una persona con un rol muy importante en la vida de Kathya. Kathya estaba muy unida a sus abuelos ya que eran los que la cuidaban cuando sus padres no podían; sus abuelos le enseñaron a pronunciar su primera palabra, y tan unidos eran que cada fin de semana se quedaba en la casa de sus abuelos. Creció con la educación de una madre que amaba a los animales, a un padre admirador del arte y lo que más impactó la vida de Kathya: la forma en la que su abuela hacía magia con la literatura. Desde el momento que empezó a leer tuvo una obsesión con la literatura y siempre que miraba hacia el futuro se veía como una escritora exitosa. Durante los años donde estudiaba en el colegio siempre fue aplicada en sus estudios y mucho más cuando en secundaria empezaron a dar el curso de literatura. Siempre se llevó bien con sus compañeros y sorprendentemente nunca tuvo ningún problema grave con sus amigos. Siempre respetaba a los demás y era bastante fina a la hora de hablar, características que sacó de su padre y su abuela cuando la criaron. Era muy selectiva con sus amistades y sabía dejar ir en su momento, cosa que siempre su abuela le hacía sentir orgullosa. Se graduó de la escuela con honores y pudiendo hablar fluidamente el español ya que en una de las clases selectivas escogió la clase de Español Avanzado. Todo empezó a derrumbarse en aquel ámbito familiar cuando Fiorella y Kathya empezaron a darse cuenta de que Andrey actuaba raro en casa, siempre llegaba molesto y sin ganas de hablar con ellas, cosa que nunca se había manifestado así. Cuando ya le tocaba entrar a una universidad habló con sus padres acerca de lo que quería estudiar y en donde quería estudiar, les explico un día cenando que quería ir a Salamanca a estudiar literatura en la Universidad de Salamanca, y su padre explotó. Kathya y Fiorella se quedaron sorprendidas al ver a Andrey tan molesto con la decisión de Kathya, y Kathya al ver esa actitud de su padre tan molesto siguió las indicaciones de su padre: debía ser una Doctora, tenía que hacerlo sentir orgulloso. Eso hizo sentir a Kathya horrible, su objetivo siempre fue hacer sentir orgulloso a su padre y ahora que le había dicho que quería estudiar literatura que reaccionara así no lo ingirió de la mejor manera. Kathya luego de aquella discusión empezó a investigar sobre universidades fuera de Moscú en donde podía estudiar. Dentro de esa investigación que tomó unas cuantas semanas una isla captó su atención: Los Santos, “la isla del encanto”. Al Kathya ver fotos de Los Santos quedó enamorada instantáneamente de esa isla y prometió mudarse ahí. Kathya logró convencer a sus padres de que la dejaran mudarse a Los Santos y poder estudiar Biología en la Universidad de Los Santos. Decidieron que Fiorella se mudará a Los Santos con Kathya y que Andrey se quedaba en Moscú mientras que su hija estudiaba. La despedida de sus abuelos fue lo más doloroso, Kathya les prometió que los volvería a ver y volvería a leer juntos con ellos. Cuando Kathya le dijo a su abuela lo que iba a estudiar ella trato de hacer entrar en razón a Kathya; le dijo que era su futuro y no el de su padre, que ella en el fondo sabía que Kathya no quería estudiar Biología, pero Kathya decidida en hacer a su padre feliz le dijo que a ella le gustaba la Biología. Antes de que Kathya se fuera de la casa de su abuela Karina le dio un consejo: “cuando llegues a tu destino, Kathya, mira un libro que te gustaría leer o uno que ya has leído, luego date cuenta del brillo de tus ojos cuando ves un libro o cuando escribes algo, cuando estés consciente de ello mira un libro de Biología y te darás cuenta de que es lo que verdaderamente quieres.” Pero Kathya nunca tuvo en cuenta ese consejo.
    Estudió Biología en la Universidad de Los Santos, mientras estudiaba trabajaba de camarera en un restaurante. Por las mañanas tomaba clases y por la tarde trabajaba, pero para ella no era suficiente. No se sentía bien con la carrera que había escogido para complacer a su padre. Día y noche se la pasaba estudiando y trabajando, cosa que empezaba a cansarle demasiado. Empezó a estudiar también idiomas por una página web gratis, mientras que también tomaba inglés en la universidad como clase obligatoria (ya que Los Santos es parte de Estados Unidos). Al estar tanto tiempo alrededor de tantos puertorriqueños Kathya se adiestró a su acento y a su habla, Kathya se sentía más santeña que rusa. Se acostumbró al lenguaje corporal y lenguaje verbal del santeño, pero aun así seguía siendo respetable y un poco fina con lo que decía. Cuando apenas empezó su segundo año de Bachillerato (grado de universidad en Los Santos) en Biología le dieron una beca con la cual pudo sustentar ella misma el pago de la Universidad. Su madre tiempo después decidió volver a Moscú con su esposo, dejando a su Kathya sola en Los Santos. Kathya termina su segundo año de Bachillerato y por fin pudo volver por un tiempo a Moscú, donde pasó la mayoría del tiempo con su abuela aprendiendo más sobre la literatura. Pasó un mes de verano en Italia y tuvo que irse nuevamente a Los Santos a terminar otro año de universidad más. A mitad de año universitario, un día de diciembre, su madre la llamó en un aviso urgente de que debía volver a Los Santos en el próximo vuelo que saliera hacia Moscú; su abuela estaba muy enferma y no sabían si iba a sobrevivir de esta enfermedad. Compró los boletos de cada escala que debía hacer: de San Juan a New York, de New York a Madrid y de Madrid a Moscú. Ese día casi no empaco nada, solo se llevó una muda de ropa y las cosas importantes e imprescindibles. Tomó el primer vuelo que era de San Juan a New York, pero cuando iba a abordar el vuelo hacia Madrid los vuelos se cancelaron por una tormenta de nieve. Pasaron 9 horas y pudo volar hacia España, luego su vuelo a Moscú llegó, pero cuando llegó a Rusia fue demasiado tarde. Su abuela había fallecido 3 horas atrás. Kathya se sintió culpable de no haber podido estar con su abuela en sus últimos momentos de vida, y creyó que ese era el fin de su sueño como escritora. El sueño que su abuela compartía con ella, el sueño que se compartían entre ambas. Un sueño que en ese momento estaba en el borde de un acantilado. Se le había ido su mayor razón de vida y su mejor amiga, ahora se sentía sola y culpable.

    Se quedó unos días con sus padres en donde velaron a Karina y la enterraron, luego de ello no dudo ni un segundo en volver a Los Santos, ya que no quería volver a Moscú si su abuela no estaba. De Moscú se llevó unos libros de su abuela y tomó un vuelo de regreso a Los Santos. Sus próximos años de Bachillerato fueron monótonos, cansados y aburridos. Su padre se había vuelto controlador con su carrera y por lo que había escuchado en muchas ocasiones en las llamadas con su madre tenían casi siempre discusiones acerca de su futuro y de lo que quería Kathya. En su cuarto año de universidad le llegó la noticia de que su madre le había pedido el divorcio a su padre. De que su madre quería volver a Italia con su familia nuevamente, que ya no quería seguir al lado de su padre, que estaba cansada. Kathya no entendía mucho de los problemas de sus padres, pero aun así decidió seguir apoyándolos siempre. A los 23 años se graduó de la universidad con un bachillerato en Biología, pero ese día no fue feliz, no se emocionó por graduarse. Entonces fue ahí que se dio cuenta que realmente no era feliz en esa carrera. A raíz de esa relación un día ella llama a su padre para decirle el cambio que ella quería hacer de carrera, pensando que su padre había cambiado. Andrey la insultó, le gritó y le dijo que si hacía ese cambio ya no iba a considerarla su hija. Kathya se quedó asombrada ante aquellas cosas que su padre le dijo, Andrey mencionó: “si eres escritora igual que tu abuela no te voy a considerar parte de mi familia, serás una deshonra para la familia. Sin embargo, si vas a la escuela de medicina y terminas siendo doctora olvidaré que acabas de decirme que la literatura te hace más feliz que tu éxito como doctora”. Nuevamente Kathya accedió a seguir el “gran consejo de su padre”; aplicó para una escuela de medicina en Los Santos y pasó sus últimos 4 años en puro estudios médicos, entrenamientos de medicina, simulaciones y etcétera, llegando a cansar a Kathya emocionalmente y físicamente.

    Se graduó de la escuela de medicina teniendo honores y sabiendo todo sobre el cuerpo humano, como actuar en cualquier situación de emergencia, fue entrenada para salvar vidas y se movía como un robot. Se sabía de memoria todos los procedimientos, los ángulos, medicinas, alergias y enfermedades. Aquel día de su graduación al escuchar a una de sus profesoras decir un discurso de lo orgullosa que estaba de sus estudiantes grabó en su memoria unas palabras: “vivimos y fuimos creados para salvar vidas”. Entonces como todos los estudiantes en ese día empezó a analizar su vida en ese momento. Se preguntó si todo lo que había hecho valía la pena, que si ella vivió esos años de su vida viviendo para ella o viviendo para alguien más. Analizo su carrera, algo que no la llenaba, algo que no le transmitía lo mismo que le transmitía la literatura, los libros de fantasía. Se dio cuenta de que ya no recordaba casi ningún libro que se haya leído en su vida, serían los recuerdos vagos de los escritos de su abuela y de su voz cuando le leía cuentos para que se fuera a dormir. Se preguntó qué hacía en esa silla, que hacía esperando a que hicieran su llamo alzando al cielo su nombre. Se respondió que estaba ahí para tomar el diploma y para hacer orgulloso a su padre. Cuando llamaron su nombre se levantó. La audiencia le aplaudia porque pensaban que estaba orgullosa de su trayecto, pero cada paso que daba solo era una pregunta más que se hacía. La felicitaron antes de darle su diploma, pasó su mirada por el público; a lo lejos pudo ver a sus amigos gritando su nombre, a su madre con una gran sonrisa pero tristeza en sus ojos sabiendo que eso no es lo que quería su hija. Sabiendo que no era lo que ella quería para su hija. Tomó el diploma en sus manos y vio nuevamente al público. Su profesora la miró con orgullo y le dijo: te lo mereces. Miró su diploma y llegó a una conclusión: el diploma no era para ella, si no que era de su padre, el mismo padre que no había ido a su graduación. Es verdad, ella se merecía tener su propio futuro, su propia vida. Entonces recordó las palabras de su abuela y supo que hacer.

    Luego de la graduación le habló a su madre sobre cómo se sentía, de lo cansada que estaba, que había conseguido algo pero a la vez nada. Su madre la escuchó por horas y le aconsejó empezar de nuevo. Salir de esa islita e ir a otro lugar, volver a vivir la vida como si tuviese 17 años y dejar salir todas esas preocupaciones. Su madre le dijo las siguientes palabras: “è tempo per voi di iniziare a scrivere la propria storia (es tiempo que empieces a escribir tu propia historia)”. Esas palabras penetraron la mente de Kathya por mucho tiempo y por primera vez en mucho tiempo se sintió viva. Le dijo a su madre que seguiría su consejo, que además es lo que ella quería, y que por favor no le mencionara nada a su padre porque sabía cómo se iba a poner.

    Datos de personalidad y físicos de Kathya Romanov:

    Personalidad: Kathya siempre ha sido una chica muy reservada por el hábito insano que tenía con su padre que era bastante controlador con todo lo que pasaba a su alrededor. Sin embargo, es una mujer bastante soñadora y luchadora, cuando se involucraba con sus abuelos siempre era liberal sonreía más a menudo y trataba de hacer cosas que no había probado nunca. Esto hizo que con el paso del tiempo se fuera liberando con las personas a su alrededor. Cuando se enfrentó a la vida sola en Los Santos sus costumbres, palabras, acciones y expresiones se pegaron a ella, lo cual fue un cambio positivo en la hora de expresarse con los demás, en su oratoria, en la comunicación y le ayudó a entender más la sociología de las personas que se acercaban a ella. Es una persona que primero escucha antes de hablar, aunque ella sabe que tiene sus límites pone por encima de ella a las personas, causando que algunas veces no se valore como se supone que se valore. Algo que nunca cambiará en ella es su amabilidad, solidaridad y su buen estado de ánimo a la hora de involucrarse con otras personas y socializar.

    Aspiraciones: Kathya quiere encontrar qué es lo que a ella verdaderamente le apasiona, poder encontrar para qué nació y que quiere hacer con la vida que siente tan ajena a ella. Quiere aventurarse por el mundo y descubrir quien es. Por ahora ella es como una pequeña mariposa acabada de salir de su frágil capullo en donde ha pasado toda su vida y todo su crecimiento, es hora de que salga y vuele para descubrir quién verdaderamente es. Es hora de que empiece a disfrutar la vida como si fuera sus últimos días de vida.

    Miedos: Su miedo es quedarse encerrada en ese capullo de mariposa, caminar por la vida y no poder identificar quien es. Tiene miedo de un día levantarse después de tantos años y darse cuenta que toda su vida ha quedado en el mismo lugar, que no ha evolucionado. Además, le da miedo algunas veces relacionarse con las personas, encariñarse con ellas para luego perderlos como perdió a su abuela. Quizás ese miedo desarrolle prontamente el miedo de estar tarde, tener una obsesión con la puntualidad a tal punto que quizás le llegue a afectar emocionalmente, tener siempre en su mente de que si llega tarde quizás no pueda disfrutar los últimos momentos con alguien.

    Características físicas:

    • Ojos azules claros
    • Cabello blanquecino
    • Tez blanca
    • 175 de altura
    • Tiene pecas en sus rostro
    • Tiene nariz perfilada

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